¿Os sentís integrados?

Haarlem – Photo by peter_hessels on Foter.com

Al poco de llegar a Países Bajos por primera vez, en el 2011, alguien me dijo (pido mis disculpas a ese «alguien», pero no recuerdo quién fue):

«Aquí en Holanda no es fácil integrarse. Los holandeses son gente muy abierta y amable. Fácilmente te crearán conversación, se interesarán por tí, quién eres, de dónde eres, porqué estás aquí,… pero ya está. No pasarán de esta conversación superficial y de fachada. No profundizarán. Es difícil tener amigos holandeses y, por lo tanto, integrarse. Son muy reservados a salir de su ya existente círculo de amistades. Eso sí, si consigues hacer amistad con un/a holandés/a, tendrás amigo para toda la vida.«

Después de un año viviendo en Holanda no pude más que darle la razón.

Son gente muy amable, te hace la vida fácil como inmigrante, y a la mínima nos preguntaban de dónde éramos, cuánto tiempo llevábamos allí, porqué nos habíamos mudado, si nos gustaba,… Cuando decíamos que éramos de Barcelona, nos volvían a preguntar que qué hacíamos allí. No entendían que fuésemos a un país frío cuando ya teníamos sol y playa. Como si la vida fuese tan simple como para reducirla a sol y playa.

Sin embargo, durante ese año, nuestro círculo de amistad se componía principalmnte de españoles y solo hicimos amistad con dos holandeses:

  • Mi mujer con una chica holandesa que quería practicar su español que había aprendido después de vivir 4 años en Madrid. Hacían tandem hablando en inglés (el idioma que quería aprender mi mujer) y español (el que quería practicar su amiga)
  • La pareja de uno de los españoles que componían nuestro círculo de amistad.

Con el tiempo y ya cuando no vivíamos en Haarlem yo hice amistad con Jorg, al ser ambos aficionados del mismo equipo, el Real Club Deportivo Espanyol de Barcelona.

Los hechos daban la razón a ese «alguien». Primer contacto muy bien, pero después…. nada. Ni trabajo, ni academia de idiomas, ni vecinos,… Nada. Era gente cerrada con la que era difícil integrarse.

¿Cierto?

No tardaría mucho en cambiar de opinión.

Hace poco hablábamos con unos amigos que nos hicieron la pregunta: «¿Os sentís integrados en Alemania? Después de estos años viviendo allí, ¿creéis que estáis integrados? Tenéis amigos alemanes, tenéis relación con vuestros vecinos,…«.

Ellos también son inmigrantes y consideran que, después de cerca de 5 años viviendo en su país de acogida, no están aún integrados.

La turra que di como respuesta es lo que quería escribir en este post.

Playa de la Barceloneta - Barcelona
Playa de la Barceloneta – Barcelona

Después de esa experiencia en Países Bajos, hicimos una corta estancia de 6 meses en Londres antes de volver a Barcelona. Volvíamos a nuestro círculo íntimo. Nuestros amigos, nuestra familia, nuestros vecinos,… La vuelta no fue fácil (ya hablaré en otro post de esto), pero volvíamos a nuestro origen.

Una vez de vuelta empecé a trabajar en King, una empresa internacional. Allí tuve compañeros de múltiples nacionalidades: británicos, suecos, rumanos, alemanes, franceses, norteamericanos,… y obviamente españoles, algunos de otras partes de España.

¿Estaban integrados en Barcelona? Es decir, totalmente integrados. Nunca se lo pregunté, así que solo puedo hablar de lo que observé 🙂

Muchos, después de trabajar más de 4 años con ellos, no hablaban ni español ni catalán. Los suecos solían tener su círculo de amistad con los otros suecos. Los rumanos con los otros rumanos. Parecido con algunos de los británicos.

De entre todos ellos tenía, en particular, un compañero británico al cual consideraba amigo. Trabajábamos juntos y su mujer y la mía quedaban, al menos, una vez a la semana para tomar un café y charlar. De vez en cuando quedábamos para cenar juntos todos, tomar una copa, venían a casa o íbamos a la de ellos. Aún así, su círculo de amistad estaba formado por otros inmigrantes. Un grupo de inmigrantes que llevaban a los hijos a la misma escuela y habían hecho su propio círculo de amistad.

De nuevo la misma historia, un grupo de inmigrantes en Barcelona que se juntan para formar el círculo de amistad entre ellos.

Independientemente de la personalidad de los habitantes de un país. Independientemente si son tan abiertos como los holandeses, tan reservados como los alemanes, tan alegres como los andaluces, tan… tan… como los ingleses. Los locales, los «autóctonos» ya tenemos nuestros círculos íntimos. Tenemos nuestras familias, tenemos nuestros amigos de toda la vida. Ya tenemos nuestro propio círculo de amistad. Podremos a veces extenderlo con compañeros del trabajo, con compañeros del gimnasio o con los que sales a correr. Podrás construir círculos paralelos. Pero los que hemos nacido y crecido en un lugar, crecemos con nuestro propio círculo. Por eso, creo, que el de fuera tendrá más difícil llegar a ese punto de integración.

Independientemente de lo reservados que sean los holandeses, como me dijo aquel «alguien», cuando yo llego ellos ya están allí. Ellos ya tienen su círculo de amistad e influencia. Ellos no tienen la necesidad de hacer amistad. Yo soy el que llega nuevo, el que no conozco a nadie y no tengo amistades. Yo seré el que se encontrará con el esfuerzo de crear ese círculo en un lugar, donde todo el mundo, ya lo tiene montado.

Al final del día ellos se van a su casa a tener su vida. Y tú, tú intentarás montar tu círculo íntimo, muy probablemente, con otros inmigrantes que están como tú.

Y tú, ¿qué opinas? ¿te sientes integrado?

Gambito de Dama en Berlín

Aunque no la hayas visto es probable que, a estas alturas, conozcas ya la serie Gambito de Dama de Netflix. Una mini serie que cuenta la historia de una niña que aprende de muy joven, en el orfanato donde vivía, a jugar al ajedrez. Una vez de adolescente / adulta, se dedica a jugar contra los mejores jugadores del mundo.

No contaré más para no destrozártela, en el caso que aún no la hayas visto y tengas planes de hacerlo.

La historia sucede principalmente en EEUU (país del que es originaria la protagonista) aunque se desplaza a diferentes lugares como Las Vegas, París o Moscú a participar en diversos torneos.

Te preguntarás, ¿y qué pinta Berlín en todo esto? Bueno, muchos de estos lugares de Las Vegas, París o Moscú fueron rodados en Berlín.

¿Me estás diciendo que cuando salían en Las Vegas, París o Moscú, realmente no estaban en Las Vegas, París o Moscú? ¿Que realmente estaban en Berlín?

Exactamente eso es lo que te estoy diciendo. La magia de los rodajes. Ruedan en Berlín haciendo creer que es Las Vegas o Moscú.

Llego un poco tarde a esto, porque la serie es de finales del año pasado. Entre la mudanza, el trabajo nuevo, ponerme al día en el trabajo, papeleos… no he tenido el tiempo ni energía. Sin embargo, al igual que ya hice con Counterpart, quería dar un paseo por algunos de estos lugares de Berlín que se usaron para rodar Gambito de Dama.

¿Te vienes conmigo?

El orfanato de Beth Harmon

Beth (la protagonista) pasa gran parte de su infancia y adolescencia en un orfanato. Para bien y para mal, es el lugar que más marcará su futuro ya que, entre otras cosas, será donde aprenderá a jugar al ajedrez de la mano del conserje William Shaibel.

Aunque el orfanato se supone que está en el estado de Kentucky (USA), realmente se trata (al menos los exteriores) del Schloss Schulzendorf, ubicado en el pequeño municipio de Schulzendorf, en el estado de Brandenburgo. Muy cerca de Berlín (apenas 6 km) y del nuevo aeropuerto de Berlin-Brandernburg (apenas otros 6km)

Ben Snyder’s megastore

Ya entrando en la adolescencia, Beth es adoptada por un matrimonio de un pequeño pueblo de Kentucky. Aunque no se puede considerar lo que sería una familia feliz y estable.

Una de las primeras cosas que su nueva madre adoptiva hace es llevarla a Ben Snyder’s, aparentemente una de esas tiendas que venden de todo y que parece ser el punto de reunión de los habitantes del pequeño pueblo. Debe ser lo más parecido a un centro comercial, cuando no había centros comerciales. ¿Es Megastore como se conocen estas tiendas?

Volverá más veces a esta tienda durante el transcurso de la serie.

Como imaginarás a estas alturas, esta tienda no se encuentra en un pueblecito de Kentucky. El local utilizado, para el rodaje de los interiores, se encuentra en un lugar bastante céntrico de Berlín. Se trata de la tienda HUMANA Secondhand & Vintage Kaufhaus, en la Frankfurter Tor del barrio de Friedrichshain.

HUMANA son unas tiendas bastantes conocidas en Berlín que, como su nombre indica, se dedican a vender ropa de segunda mano. Se encuentra en una de las calles más «rusas» de Berlín. La avenidad que va, más o menos, desde este punto hasta Alexanderplatz era usada por el gobierno soviético de la DDR para sus desfiles militares. Un paseo por esta calle y se puede observar el increíble paisaje de los curiosos y, a la vez, horribles edificios soviéticos de la época, típicos de la arquitectura brutalista.

El Open de ajedrez de Las Vegas

A estas alturas no me acuerdo muy bien del orden de los torneos que juega, pero el open de Las Vegas es uno de los primeros. ¿Acaso te esperabas que estuviese realmente rodado en Las Vegas?

Realmente está rodado en el Palais am Funkturm, uno de los edificios que forman parte del complejo de la feria de Berlin. Muy cerca de este edificio se encuentra la Funkturm, o torre de la radio. Hay un mirador el cual recomiendo visitar (mejor que el de la Fernseheturm), ya que se tienen unas vistas espectaculares de la ciudad. Y es mucho más barato.

Esta misma ubicación fue usada para el videoclip de Radio de Rammstein.

Hotel Aztec Palace

En uno de sus muchos torneos, Beth viaja a Mexico con su madre. Entre margaritas, partidas y alguna fiesta, se alojan en el supuesto Hotel Aztec Palace.

En una de las escenas, nos resultó familiar la sala en la que estaban cenando. Se trata del Friedrichstadt-Palast de la calle Friedrichstraße. Durante más de dos años pasaba, como mínimo, dos veces al día por la puerta de este edificio, en mi paseo de casa al trabajo y de vuelta a casa.

A simple vista uno piensa que se trata del típico teatro de espectáculos estilo «Las Vegas» dirigido a turistas, pero la verdad es que atrae a muchísima gente local. En épocas de no-COVID casi cada fin de semana llegaban autocares de alemanes de poblaciones vecinas. En la época de Navidad, casi cada día tienen la visita de un colegio diferente de Berlín. Nosotros no hemos ido todavía y barato no es, pero dice quien ha ido que es muy recomendable. Espectáculos del estilo Cirque du Soleil.

Paris, mon amour

En su viaje a París, creo que ya sabíamos que algunas de las escenas se estaban rodando en Berlín. Aunque aún no sabíamos que casi toda la serie. Por eso cuando vimos alguna de las escenas de París, rápidamente dijimos: «Eso es el Bode Museum«.

El Bode Museum es uno de los 5 museos que forman la llamada Isla de los museos (Museumsinsel, en alemán) de Berlín. Los otros museos son el Altes Museum, Neues Museum, Alte Nationalgalerie y el Pergamonmuseum.

Poco puedo explicar de estos museos, a parte de que están muy cerca de la céntrica Alexanderplatz y al lado de la catedral de Berlín, ya que de ellos solo hemos visitado el Pergamonmuseum y solo recuerdo las ganas que tenía de entrar al museo ya que ese día estábamos a unos -16ºC y no me apetecía hacer mucha cola.

El gran torneo de Moscú

Nos acercamos ya al final de la serie. No creo que haga falta entrar en espoilers para imaginarse que, una serie cuya trama principal trata de una niña (y luego mujer) que aprende a jugar al ajedrez, tendrá su torneo definitivo. Siendo una historia que pasa en plena época de guerra fría y sabiendo el historial de buenos ajedrecistas que tienen los soviéticos, tampoco es complicado esperarse que este gran torneo definitivo ocurra en la Unión Soviética.

Si no fuese porque… si, sorpresa … la historia final que supuestamente pasa en Moscú realmente no era Moscú sino… sí, Berlín. Concretamente en el Altes Stadthaus (antiguo ayuntamiento).

Es un edificio ubicado muy cerca del actual ayuntamiento, el Rotes Rathaus. Aunque ya no se utiliza como ayuntamiento de la ciudad si que aún sigue siendo de utilidad. Concretamente la escena de este torneo se usa como recinto de eventos, fiestas, bodas… También tiene algunas otras salas en las que se siguen haciendo algunos trámites burocráticos. Fue aquí donde tuvimos que ir a hacer el trámite para salir de la iglesia católica.

El paseo final

Y con esto nos acercamos a la escena final. La escena donde aparece Beth paseando por un jardín y al final se encuentra con un montón de jubilados jugando al ajedrez (¿en ese país no juegan al dominó?). La escena cuya foto encabeza este post.

Esta fue la escena más evidente donde vimos que era Berlín. Que Beth Harmon no estaba paseando por las calles de Moscú, sino por el Rosengarten an der Karl-Marx-Allee. Otra vez la Karl-Marx-Allee. Muy cerca de la tienda de HUMANA.

Si venís a Berlín os aconsejo dar un paseo por la Karl-Marx-Allee. Esta «soviética» avenida que une Mitte (desde Alexanderplatz) con Friedrichshain. Aviso, no es un paisaje bonito, con esos mamotretos grises, pero sí curioso que se merece un paseo. Como comentaba más arriba, en la época de la DDR, era el lugar donde el gobierno soviético mostraba todo su potencial.

Y con la última escena llegamos al final de este paseo. Hay muchos más lugares, ya que gran parte de las escenas fueron rodadas en Berlín, pero he querido destacar algunos de los más característicos.

¿Reconociste alguna otra escena de la serie que fue grabada en Berlín?

Importar el coche a Berlín

Image by StockSnap from Pixabay

Cuando te mudas varias veces de país y te llevas el coche en la maleta pasan estas cosas, que tienes que pasar por los mismos trámites, en otro lugar. Pero como diría mi madre: «Es un problema que os buscais solitos y nadie os obliga«.

Un año después de haber registrado el coche en los Países Bajos, el haber vuelto a Berlín ha supuesto que tengamos que volver a pasar por el proceso aquí.

No sé si porque mis expectativas era de ser un proceso complicado (debido a la fama de la burocracia alemana), porque ya había pasado por este proceso en Amsterdam o porque me estoy acostumbrando a papeleos y burocracia con tanto cambio de país, que el proceso me pareció bastante sencillo y rápido.

De todas formas, hay una cosa que ya hace el proceso más sencillo que en Países Bajos, el BPM. Es un paso que aquí no hace falta…. O eso creo…. 🤔 Espero…

El proceso se divide principalmente en tres pasos.

Disclaimer: Estos son los pasos que yo he seguido en Berlín. Aunque creo que es igual en todos los Estados de Alemania, podría haber cambios entre ellos. Verifícalo antes de tomar esto como la verdad definitiva 🙂

La inspección técnica

La conocida ITV en España, conocida en Alemania como la TÜV (pronunciada, más o menos, TUF)

Si tu coche tiene menos de 3 años no hará falta que la pases y puedes saltarte este paso. Por el contrario, si tiene más de 3 años deberás pasar por aquí.

No te puedo indicar muy bien cuánto cuesta o los papeles que se requieren, porque mi coche tiene 2 años y he podido saltarme la inspección.

Esta es una notable diferencia con los Países Bajos, donde sí que debes ir al RDW y pasar una inspección técnica previo el registro del coche.

Una ventaja respecto a España o Países Bajos, es que aquí la gran mayoría de los talleres la realizan. Es fácil encontrar cuáles la hacen porque suelen tener un cartel de la TÜV en la entrada indicando que son partners. Simplemente acércate a uno y pregunta precio y si se requiere cita previa.

Una vez con la inspección hecha, es el momento de pasar al siguiente paso.

El seguro

Sí, este es el siguiente paso y no puedes registrar el coche si no has pasado previamente por la contratación del seguro.

Hay dos cosas del seguro de coche en Alemania que, en comparación con España (y Países Bajos) me parecieron curiosas:

  1. El seguro va del 1 de Enero al 31 de Diciembre. Siempre. Da igual en qué momento del año lo contrates. Si lo contratas con el año empezado, tu póliza irá desde el día que lo contrates hasta el 31 de Diciembre. ¿Cuánto pagaré en ese caso? Pues la parte proporcional del año que tengas asegurado. Y el 31 de Diciembre, vuelta a empezar.
  2. Al menos cuando registras un coche (nuevo o importado) el seguro se debe contratar antes del registro. Lo acuerdas todo con el seguro: coberturas, extras, historial, precio,… contratas el seguro, firmas la póliza y te dan un número. Ese número lo tienes que presentar el día del registro del coche con dos finalidades. Una, comprobar que tu coche está asegurado. Dos, activar tu seguro. Hasta ese momento tu seguro no está activo y, por lo tanto, no habrás pagado. Debe ser la única cosa en Alemania que tienen más digitalizada y avanzada que los países vecinos.

Por lo tanto, cuando ya estás listo para registrar el coche deberás contratar tu seguro y tener listo tu eVB-Nummer.

Por cierto! Recuerda pedir el certificado de siniestralidad en tu seguro actual. En Alemania hay unas bonificaciones estipuladas según el número de años que llevas sin accidentes. La Schadenfreiheitsklasse.

Puedes esperar a pedir este certificado una vez termines el proceso y canceles tu seguro actual. Hasta el momento yo no he tenido ningún problema en decir a mi seguro alemán los años que llevaba sin accidentes para que calculen el precio, luego cancelar mi seguro original y, una vez cancelado, pedir el certificado y presentarlo a mi seguro alemán una vez este ya contratado y activado.

Kfz-Zulassungsstellen

Por fin, a lo que veníamos. A registrar al coche.

Una vez pasada la TÜV (si es tu caso) y contratado el seguro, ya puedes registrar el coche en Alemania y obtener tu nuevo número de matrícula. Para eso tendrás que pedir cita en Kfz-Zulassungsstellen (la oficina de tráfico). En el caso de Berlín lo podrás hacer en esta página.

Deberás presentarte con:

  1. Tu Documento Nacional de Identidad o pasaporte.
  2. El eVB-Nummer del seguro que has contratado en el paso anterior.
  3. La TÜV pasada y los correspondientes papeles (si es tu caso)
  4. Tu Anmeldung (certificado de empadronamiento)
  5. Tus datos bancarios, que los registrarán para pasarte anualmente el impuesto de circulación.
  6. Los datos técnicos oficiales del coche. Deberás tener un papel de la marca con los datos técnicos. En el caso de que no los tengas te tocará ir a un taller.
  7. Finalmente el permiso de circulación actual.

Una cosa curiosa de la matriculación en Alemania, es que puedes escoger tú qué matricula quieres. Hay una parte que viene obligada, que son las letras a la izquierda de la matrícula. Estas dependerán de donde estés matriculando tu coche ya que indican el bezirk (distrito? area metropolitana? comarca? no sé muy bien cuál sería la traducción) donde está registrado. Por ejemplo, Berlín es la B, Hamburgo HH, F para Frankfurt am Main,… Pero el resto de letras y números pueden ser a tu elección. Hay páginas como esta donde puedes comprobar la disponibilidad de cierta matrícula y así ya ir preparado con qué matrícula quieres el día que vayas al Kfz-Zullasungsstellen.

Llegarás al Kfz-Zullasungsstellen (previa cita) y, una vez realizados todos los trámites, te darán unos papeles para los siguientes dos pasos:

  1. Pagar la matriculación. 46.90 € en el año 2021.
  2. Imprimir la matrícula (unos 30 €), que deberás hacer en algunas de las casetas que haya en el exterior.

Una vez con el recibo de pago y las matrículas impresas deberás volver a la oficina donde te finalizarán los trámites, se quedarán con tu permiso de circulación actual y te darán el nuevo permiso de circulación alemán (Fahrzeugschein) y la pegatina verde medioambiental.

El paso final

Utilizar tu maña y pericia para quitar tus matrículas antiguas e instalar las nuevas.

Ya estás listo para volver a casa!

Berlin calling

Zanvoort aan Zee

Cuando en otoño de 2019 estábamos preparando nuestra siguiente mudanza, lo estábamos haciendo con unas ideas claras:

  1. Nos estábamos despidiendo de Berlin.
  2. Volvíamos a estar cerca del mar.
  3. Estábamos locos.

Habían sido casi 3 años muy buenos viviendo en Berlín. Habíamos disfrutado mucho la ciudad, la habíamos descubierto, había sido una gran experiencia, habíamos conocido gente y hecho amigos y yo había cumplido uno de mis sueños. Pero marchábamos. ¿Volveríamos? Por supuesto que volveríamos! Pero de visita. Como habíamos hecho antes y como lo habíamos hecho muchas veces con Amsterdam y Haarlem.

Nos apetecía volver a Amsterdam y Haarlem. Lo hacíamos con planes de asentarnos allí, de hacerlo nuestro campamento base durante un período indefinido de tiempo, hasta que nos surjiese otra aventura o el cuerpo nos pidiese volver a Barcelona. Yo tenía una oferta para un nuevo trabajo que parecía interesante, conocíamos el país y la ciudad… Lo teníamos claro.

Lo que no contábamos en nuestros planes fue con una de las mayores enseñanzas que he adquirido durante los últimos años: que nada es permanente. Que tenemos que estar abiertos a nuevos cambios y no podemos apegarnos a nada, porque nada es permanente.

Por una serie de razones (que ya explicaré en otro post ya que si no este se haría muy largo) nos surjió la oportunidad de volver a Berlín. Berlín volvío a llamar a nuestra puerta. Y después de las correspondintes dudas, se la abrimos.

Todo fue muy rápido. Un día de finales de Noviembre estaba aceptando una oferta de trabajo y 4 semanas después nos montábamos en el coche para coger la carretera camino a Berlín. Otra vez.

En nuestra familia ya nos dan por un caso perdido. Creen que estamos locos, pero ya no se sorprenden.

Así que aquí estamos de nuevo, empezando una nueva vida y una nueva aventura. Después de nuestra sexta mudanza, nuestro nuevo reseteo de vida, después de volver locos a nuestros familiares y amigos de nuevo… Estamos de vuelta a Berlín.

Los últimos días, un vecino me preguntó: «¿Echaréis de menos Holanda?«

Sí, obviamente. Parte de nuestra vida y nuestros recuerdos se quedan allí. Es un lugar que nos gusta y al que siempre intentamos hacer una visita al año. Pero, sobre todo, echaremos estar cerca del mar. No es el Mediterráneo, pero es mar al fin y al cabo. El mar, siempre el mar.

BSO de Berlin Calling

Choque de culturas: los horarios

Faltaban ya semanas. Los dos habíamos dejado nuestros trabajos, habíamos encontrado piso en Haarlem y la cuenta atrás ya había comenzado. Era Enero de 2011 y nuestra fecha era mediados de Febrero de 2011. El 14 de Febrero íbamos a dejar Barcelona y mudarnos en coche hacia los Países Bajos.

Estábamos preparando las cosas y mi idea de mudanza era muy sencilla. Llegábamos al piso amueblado que habíamos alquilado, colocábamos nuestras cosas en él y ya está. Continuábamos nuestra vida pero en Haarlem. Bueno, yo tenía que buscar trabajo, pero lo demás no cambiaba. Nadia empezaría sus clases de inglés en una ciudad que solo había visitado una vez. Pero lo demás no cambiaba. Íbamos a vivir en un país cuyo idioma me parecía letras aleatorias sin ningún tipo de criterio. Para mí era como si alguien dejase caer las manos en el teclado del ordenador y el resultado le dejase satisfecho. Pero lo demás no cambiaba. ¿no?

Estamos en Europa, ¿qué va a cambiar? Nuestra cultura es occidental, somos países cercanos, pertenecemos a un mismo continente con una historia y cultura bastante comunes. ¿por qué tenía que ser muy diferente? En aquel momento yo no lo sabía, pero en la maleta también metí toda mi ignorancia rumbo a ese nuevo país.

Se produce un choque de culturas. Es inevitable. Hay diferencias y ese choque de culturas no es despreciable. Hemos conocido gente de otros países como Rusia, Estados Unidos o Mexico. Obviamente para ellos el choque es mucho más grande y pueden tardar meses o, algunos incluso, 1 año en adaptarse. Se necesita paciencia. En el fondo, yo no estaba tan equivocado, compartimos una cultura e historia que nos hace parecernos mucho más que gente de otros lugares del mundo. Pero eso no significa que el choque no exista. Incluso en aspectos que nunca imaginarías.

Las relaciones sociales y familiares, la personalidad, la gastronomía,… y los horarios. Los horarios es una de las cosas que más nos costó adaptarnos.

Mi primera semana de trabajo mi estómago no aceptaba que intentase introducir alimentos a las 12.00 de la mañana. Pero, vamos a ver… ¿qué hora es esa de comer? Llegó un momento que me acostumbré pero, claro, a las 18.00 ya estaba que me comía hasta las piedras. Así que hemos ido adelantando también nuestra hora de cenar.

Los horarios en Países Bajos y Alemania no son muy diferentes. A lo mejor un poco más estrictos en el país del queso y las bitterballen. La hora de la comida suele estar alrededor de las 12.00. La de la cena suele variar un poco, pero lo normal es que esté entre las 18.00 y las 19.00.

¿Y esto en que me afecta a mí, si yo como cuando quiero?

Sí, en parte tienes razón, en tu casa tienes los horarios que quieras. Pero si trabajas en una empresa, lo más probable es que quieras alinear tu hora de la comida con la de tus compañeros, para evitar problemas. Y eso significa comer sobre las 12.00. Si quieres comer en algún restaurante, la gran mayoría cierran más pronto de lo habitual, dado que la mayoría de la gente, como comentaba, suele cenar entre las 18.00 y las 19.00. Así que no es extraño tener que adelantar tu hora de la cena si quieres salir. ¿Si cenas en casa? Ahí tienes más flexibilidad, pero como te explicaba antes, a las 18.00 estás ya que te comes las esquinas de tu casa.

A la hora que nosotros podemos estar merendando es a la que ellos pueden estar comiendo. ¿Entonces ellos no meriendan? Naturalmente! Pero mucho más pronto. Las cafeterías suelen llenarse sobre las 15.00 – 16.00 Lo que implica que la mayoría de ellas a las 18.00 ya suelen estar cerradas. Así que si quieres tomarte un café, una tarta, un croissant,… más vale que te des prisa o te lo encontrarás (casi) todo cerrado.

¿Y las tiendas? Aquí es donde hay más diferencia entre Países Bajos y Alemania (al menos con Berlín que es lo que conozco. Aunque siendo una gran ciudad…) Como todo está adelantado, el horario de tiendas también. Aquí en Países Bajos suelen cerrar entre las 17.30 y las 18.00

Al principio se hace todo muy difícil. La comida no te entra a las 12.00, cuando íbamos a tomarnos un café las cafeterías estaban cerradas, salir a dar una vuelta y pasear por una ciudad fantasma porque todo ha cerrado ya o salir a cenar y tener que ir con prisa porque son las 20.30 y la cocina cierra en breve. Algo tan tonto como los horarios de las cosas que nunca pensarías que podría generar problemas, te los genera.

Poco a poco te vas adaptando y modificas tus horarios. Nosotros ahora comemos a las 12.00 (los fines de semana nos permitimos un poco más de flexibilidad) y comenzamos a preparar la cena a las 19.00 – 19.30. Si queremos cenar fuera solemos salir pronto a la caza de un restaurante (bueno, ahora en este mundo de COVID-19 está más complicado). Si queremos tomarnos un café o dar un paseo con los negocios abiertos tenemos que salir pronto de casa, después de comer, y no deleitarnos en el sofá descansando.

¿El problema? Por mucho que nos hayamos adaptado, aún nos sigue costando que a las 18.00, cuando aún queda mucho día por delante, ya no haya nada que hacer. Que las cafeterías estén cerradas, que las tiendas estén cerradas, que no puedas tomarte un helado… Y lo único que puedas hacer es tomarte una copa, cenar o ir al supermercado.

Así que nunca subestimes los choques culturales. Se pueden producir hasta en el detalle más tonto e impensable. Otro día hablaré de otros.

¿Tienes algún ejemplo?

Bonus track cheesecake

Barista: Haarlem

No sé a tí, pero tanto hablar de comidas y cenas y meriendas y cafés… Me ha entrado hambre. Así vamos allá con un momento cheesecake.

En este caso vamos a Barista Café. Se encuentra en una de las calles comerciales de Haarlem. No es de los lugares que más frecuentamos, pero si que está en la lista de lugares que más nos gusta. Aunque tiene una variedad de cafés y tartas extensa, ese día nos tomamos un Matcha Latte, un Chai latte acompañados de una deliciosa tarta. No recuerdo cuál era, pero creo que era una carrot cake o un banana bread.

Buen provecho!