Importar el coche a Berlín

Image by StockSnap from Pixabay

Cuando te mudas varias veces de país y te llevas el coche en la maleta pasan estas cosas, que tienes que pasar por los mismos trámites, en otro lugar. Pero como diría mi madre: «Es un problema que os buscais solitos y nadie os obliga«.

Un año después de haber registrado el coche en los Países Bajos, el haber vuelto a Berlín ha supuesto que tengamos que volver a pasar por el proceso aquí.

No sé si porque mis expectativas era de ser un proceso complicado (debido a la fama de la burocracia alemana), porque ya había pasado por este proceso en Amsterdam o porque me estoy acostumbrando a papeleos y burocracia con tanto cambio de país, que el proceso me pareció bastante sencillo y rápido.

De todas formas, hay una cosa que ya hace el proceso más sencillo que en Países Bajos, el BPM. Es un paso que aquí no hace falta…. O eso creo…. 🤔 Espero…

El proceso se divide principalmente en tres pasos.

Disclaimer: Estos son los pasos que yo he seguido en Berlín. Aunque creo que es igual en todos los Estados de Alemania, podría haber cambios entre ellos. Verifícalo antes de tomar esto como la verdad definitiva 🙂

La inspección técnica

La conocida ITV en España, conocida en Alemania como la TÜV (pronunciada, más o menos, TUF)

Si tu coche tiene menos de 3 años no hará falta que la pases y puedes saltarte este paso. Por el contrario, si tiene más de 3 años deberás pasar por aquí.

No te puedo indicar muy bien cuánto cuesta o los papeles que se requieren, porque mi coche tiene 2 años y he podido saltarme la inspección.

Esta es una notable diferencia con los Países Bajos, donde sí que debes ir al RDW y pasar una inspección técnica previo el registro del coche.

Una ventaja respecto a España o Países Bajos, es que aquí la gran mayoría de los talleres la realizan. Es fácil encontrar cuáles la hacen porque suelen tener un cartel de la TÜV en la entrada indicando que son partners. Simplemente acércate a uno y pregunta precio y si se requiere cita previa.

Una vez con la inspección hecha, es el momento de pasar al siguiente paso.

El seguro

Sí, este es el siguiente paso y no puedes registrar el coche si no has pasado previamente por la contratación del seguro.

Hay dos cosas del seguro de coche en Alemania que, en comparación con España (y Países Bajos) me parecieron curiosas:

  1. El seguro va del 1 de Enero al 31 de Diciembre. Siempre. Da igual en qué momento del año lo contrates. Si lo contratas con el año empezado, tu póliza irá desde el día que lo contrates hasta el 31 de Diciembre. ¿Cuánto pagaré en ese caso? Pues la parte proporcional del año que tengas asegurado. Y el 31 de Diciembre, vuelta a empezar.
  2. Al menos cuando registras un coche (nuevo o importado) el seguro se debe contratar antes del registro. Lo acuerdas todo con el seguro: coberturas, extras, historial, precio,… contratas el seguro, firmas la póliza y te dan un número. Ese número lo tienes que presentar el día del registro del coche con dos finalidades. Una, comprobar que tu coche está asegurado. Dos, activar tu seguro. Hasta ese momento tu seguro no está activo y, por lo tanto, no habrás pagado. Debe ser la única cosa en Alemania que tienen más digitalizada y avanzada que los países vecinos.

Por lo tanto, cuando ya estás listo para registrar el coche deberás contratar tu seguro y tener listo tu eVB-Nummer.

Por cierto! Recuerda pedir el certificado de siniestralidad en tu seguro actual. En Alemania hay unas bonificaciones estipuladas según el número de años que llevas sin accidentes. La Schadenfreiheitsklasse.

Puedes esperar a pedir este certificado una vez termines el proceso y canceles tu seguro actual. Hasta el momento yo no he tenido ningún problema en decir a mi seguro alemán los años que llevaba sin accidentes para que calculen el precio, luego cancelar mi seguro original y, una vez cancelado, pedir el certificado y presentarlo a mi seguro alemán una vez este ya contratado y activado.

Kfz-Zulassungsstellen

Por fin, a lo que veníamos. A registrar al coche.

Una vez pasada la TÜV (si es tu caso) y contratado el seguro, ya puedes registrar el coche en Alemania y obtener tu nuevo número de matrícula. Para eso tendrás que pedir cita en Kfz-Zulassungsstellen (la oficina de tráfico). En el caso de Berlín lo podrás hacer en esta página.

Deberás presentarte con:

  1. Tu Documento Nacional de Identidad o pasaporte.
  2. El eVB-Nummer del seguro que has contratado en el paso anterior.
  3. La TÜV pasada y los correspondientes papeles (si es tu caso)
  4. Tu Anmeldung (certificado de empadronamiento)
  5. Tus datos bancarios, que los registrarán para pasarte anualmente el impuesto de circulación.
  6. Los datos técnicos oficiales del coche. Deberás tener un papel de la marca con los datos técnicos. En el caso de que no los tengas te tocará ir a un taller.
  7. Finalmente el permiso de circulación actual.

Una cosa curiosa de la matriculación en Alemania, es que puedes escoger tú qué matricula quieres. Hay una parte que viene obligada, que son las letras a la izquierda de la matrícula. Estas dependerán de donde estés matriculando tu coche ya que indican el bezirk (distrito? area metropolitana? comarca? no sé muy bien cuál sería la traducción) donde está registrado. Por ejemplo, Berlín es la B, Hamburgo HH, F para Frankfurt am Main,… Pero el resto de letras y números pueden ser a tu elección. Hay páginas como esta donde puedes comprobar la disponibilidad de cierta matrícula y así ya ir preparado con qué matrícula quieres el día que vayas al Kfz-Zullasungsstellen.

Llegarás al Kfz-Zullasungsstellen (previa cita) y, una vez realizados todos los trámites, te darán unos papeles para los siguientes dos pasos:

  1. Pagar la matriculación. 46.90 € en el año 2021.
  2. Imprimir la matrícula (unos 30 €), que deberás hacer en algunas de las casetas que haya en el exterior.

Una vez con el recibo de pago y las matrículas impresas deberás volver a la oficina donde te finalizarán los trámites, se quedarán con tu permiso de circulación actual y te darán el nuevo permiso de circulación alemán (Fahrzeugschein) y la pegatina verde medioambiental.

El paso final

Utilizar tu maña y pericia para quitar tus matrículas antiguas e instalar las nuevas.

Ya estás listo para volver a casa!

Berlin calling

Zanvoort aan Zee

Cuando en otoño de 2019 estábamos preparando nuestra siguiente mudanza, lo estábamos haciendo con unas ideas claras:

  1. Nos estábamos despidiendo de Berlin.
  2. Volvíamos a estar cerca del mar.
  3. Estábamos locos.

Habían sido casi 3 años muy buenos viviendo en Berlín. Habíamos disfrutado mucho la ciudad, la habíamos descubierto, había sido una gran experiencia, habíamos conocido gente y hecho amigos y yo había cumplido uno de mis sueños. Pero marchábamos. ¿Volveríamos? Por supuesto que volveríamos! Pero de visita. Como habíamos hecho antes y como lo habíamos hecho muchas veces con Amsterdam y Haarlem.

Nos apetecía volver a Amsterdam y Haarlem. Lo hacíamos con planes de asentarnos allí, de hacerlo nuestro campamento base durante un período indefinido de tiempo, hasta que nos surjiese otra aventura o el cuerpo nos pidiese volver a Barcelona. Yo tenía una oferta para un nuevo trabajo que parecía interesante, conocíamos el país y la ciudad… Lo teníamos claro.

Lo que no contábamos en nuestros planes fue con una de las mayores enseñanzas que he adquirido durante los últimos años: que nada es permanente. Que tenemos que estar abiertos a nuevos cambios y no podemos apegarnos a nada, porque nada es permanente.

Por una serie de razones (que ya explicaré en otro post ya que si no este se haría muy largo) nos surjió la oportunidad de volver a Berlín. Berlín volvío a llamar a nuestra puerta. Y después de las correspondintes dudas, se la abrimos.

Todo fue muy rápido. Un día de finales de Noviembre estaba aceptando una oferta de trabajo y 4 semanas después nos montábamos en el coche para coger la carretera camino a Berlín. Otra vez.

En nuestra familia ya nos dan por un caso perdido. Creen que estamos locos, pero ya no se sorprenden.

Así que aquí estamos de nuevo, empezando una nueva vida y una nueva aventura. Después de nuestra sexta mudanza, nuestro nuevo reseteo de vida, después de volver locos a nuestros familiares y amigos de nuevo… Estamos de vuelta a Berlín.

Los últimos días, un vecino me preguntó: «¿Echaréis de menos Holanda?«

Sí, obviamente. Parte de nuestra vida y nuestros recuerdos se quedan allí. Es un lugar que nos gusta y al que siempre intentamos hacer una visita al año. Pero, sobre todo, echaremos estar cerca del mar. No es el Mediterráneo, pero es mar al fin y al cabo. El mar, siempre el mar.

BSO de Berlin Calling

Choque de culturas: los horarios

Faltaban ya semanas. Los dos habíamos dejado nuestros trabajos, habíamos encontrado piso en Haarlem y la cuenta atrás ya había comenzado. Era Enero de 2011 y nuestra fecha era mediados de Febrero de 2011. El 14 de Febrero íbamos a dejar Barcelona y mudarnos en coche hacia los Países Bajos.

Estábamos preparando las cosas y mi idea de mudanza era muy sencilla. Llegábamos al piso amueblado que habíamos alquilado, colocábamos nuestras cosas en él y ya está. Continuábamos nuestra vida pero en Haarlem. Bueno, yo tenía que buscar trabajo, pero lo demás no cambiaba. Nadia empezaría sus clases de inglés en una ciudad que solo había visitado una vez. Pero lo demás no cambiaba. Íbamos a vivir en un país cuyo idioma me parecía letras aleatorias sin ningún tipo de criterio. Para mí era como si alguien dejase caer las manos en el teclado del ordenador y el resultado le dejase satisfecho. Pero lo demás no cambiaba. ¿no?

Estamos en Europa, ¿qué va a cambiar? Nuestra cultura es occidental, somos países cercanos, pertenecemos a un mismo continente con una historia y cultura bastante comunes. ¿por qué tenía que ser muy diferente? En aquel momento yo no lo sabía, pero en la maleta también metí toda mi ignorancia rumbo a ese nuevo país.

Se produce un choque de culturas. Es inevitable. Hay diferencias y ese choque de culturas no es despreciable. Hemos conocido gente de otros países como Rusia, Estados Unidos o Mexico. Obviamente para ellos el choque es mucho más grande y pueden tardar meses o, algunos incluso, 1 año en adaptarse. Se necesita paciencia. En el fondo, yo no estaba tan equivocado, compartimos una cultura e historia que nos hace parecernos mucho más que gente de otros lugares del mundo. Pero eso no significa que el choque no exista. Incluso en aspectos que nunca imaginarías.

Las relaciones sociales y familiares, la personalidad, la gastronomía,… y los horarios. Los horarios es una de las cosas que más nos costó adaptarnos.

Mi primera semana de trabajo mi estómago no aceptaba que intentase introducir alimentos a las 12.00 de la mañana. Pero, vamos a ver… ¿qué hora es esa de comer? Llegó un momento que me acostumbré pero, claro, a las 18.00 ya estaba que me comía hasta las piedras. Así que hemos ido adelantando también nuestra hora de cenar.

Los horarios en Países Bajos y Alemania no son muy diferentes. A lo mejor un poco más estrictos en el país del queso y las bitterballen. La hora de la comida suele estar alrededor de las 12.00. La de la cena suele variar un poco, pero lo normal es que esté entre las 18.00 y las 19.00.

¿Y esto en que me afecta a mí, si yo como cuando quiero?

Sí, en parte tienes razón, en tu casa tienes los horarios que quieras. Pero si trabajas en una empresa, lo más probable es que quieras alinear tu hora de la comida con la de tus compañeros, para evitar problemas. Y eso significa comer sobre las 12.00. Si quieres comer en algún restaurante, la gran mayoría cierran más pronto de lo habitual, dado que la mayoría de la gente, como comentaba, suele cenar entre las 18.00 y las 19.00. Así que no es extraño tener que adelantar tu hora de la cena si quieres salir. ¿Si cenas en casa? Ahí tienes más flexibilidad, pero como te explicaba antes, a las 18.00 estás ya que te comes las esquinas de tu casa.

A la hora que nosotros podemos estar merendando es a la que ellos pueden estar comiendo. ¿Entonces ellos no meriendan? Naturalmente! Pero mucho más pronto. Las cafeterías suelen llenarse sobre las 15.00 – 16.00 Lo que implica que la mayoría de ellas a las 18.00 ya suelen estar cerradas. Así que si quieres tomarte un café, una tarta, un croissant,… más vale que te des prisa o te lo encontrarás (casi) todo cerrado.

¿Y las tiendas? Aquí es donde hay más diferencia entre Países Bajos y Alemania (al menos con Berlín que es lo que conozco. Aunque siendo una gran ciudad…) Como todo está adelantado, el horario de tiendas también. Aquí en Países Bajos suelen cerrar entre las 17.30 y las 18.00

Al principio se hace todo muy difícil. La comida no te entra a las 12.00, cuando íbamos a tomarnos un café las cafeterías estaban cerradas, salir a dar una vuelta y pasear por una ciudad fantasma porque todo ha cerrado ya o salir a cenar y tener que ir con prisa porque son las 20.30 y la cocina cierra en breve. Algo tan tonto como los horarios de las cosas que nunca pensarías que podría generar problemas, te los genera.

Poco a poco te vas adaptando y modificas tus horarios. Nosotros ahora comemos a las 12.00 (los fines de semana nos permitimos un poco más de flexibilidad) y comenzamos a preparar la cena a las 19.00 – 19.30. Si queremos cenar fuera solemos salir pronto a la caza de un restaurante (bueno, ahora en este mundo de COVID-19 está más complicado). Si queremos tomarnos un café o dar un paseo con los negocios abiertos tenemos que salir pronto de casa, después de comer, y no deleitarnos en el sofá descansando.

¿El problema? Por mucho que nos hayamos adaptado, aún nos sigue costando que a las 18.00, cuando aún queda mucho día por delante, ya no haya nada que hacer. Que las cafeterías estén cerradas, que las tiendas estén cerradas, que no puedas tomarte un helado… Y lo único que puedas hacer es tomarte una copa, cenar o ir al supermercado.

Así que nunca subestimes los choques culturales. Se pueden producir hasta en el detalle más tonto e impensable. Otro día hablaré de otros.

¿Tienes algún ejemplo?

Bonus track cheesecake

Barista: Haarlem

No sé a tí, pero tanto hablar de comidas y cenas y meriendas y cafés… Me ha entrado hambre. Así vamos allá con un momento cheesecake.

En este caso vamos a Barista Café. Se encuentra en una de las calles comerciales de Haarlem. No es de los lugares que más frecuentamos, pero si que está en la lista de lugares que más nos gusta. Aunque tiene una variedad de cafés y tartas extensa, ese día nos tomamos un Matcha Latte, un Chai latte acompañados de una deliciosa tarta. No recuerdo cuál era, pero creo que era una carrot cake o un banana bread.

Buen provecho!

La alarma del lunes a las 12h

Haarlem. Febrero 2011.

Lunes, 7 de Marzo de 2011. Hace escasamente dos semanas que hemos llegado a Haarlem y aún nos estamos adaptando al nuevo piso, la nueva ciudad, el nuevo país… y sí, no nos engañemos, también la nuevo clima. Yo aún no trabajo. Hemos venido a Países Bajos a lo loco, dejando nuestros trabajos en Barcelona y sin trabajo aquí, y estoy comenzando a buscar. Nadia (mi esposa) aún no ha empezado sus clases de inglés. Ella ha venido sin hablar inglés ni holandés. Se apuntó, desde Barcelona, a un curso en la Universidad de Amsterdam, que aún no ha empezado. Así que estamos en casa. Tranquilos.

De pronto comenzamos a escuchar un sonido. Es algo que no esperamos y nos extraña, pero a la vez es un sonido que me suena familiar. Es una alarma que parece que suena por toda la ciudad. ¿Una alarma?

Ya sé por qué me suena familiar. Me suena a la típica alarma de las películas y series basadas en la Guerra Mundial para avisar a la población que se acerca un bombardeo. ¿Cómo? ¿En serio? Creo que es momento de comenzar a dejar de ver tanta ficción. Me está afectando demasiado.

Pero no, es cierto, la alarma sigue. ¿Qué es esto?

L’educazione del piatto: La dieta è stressante

Miramos por la ventana para ver qué hacen nuestros vecinos. Cómo reaccionan. Pero todo sigue con normalidad.

Vivimos en una calle tranquila donde apenas pasa nada. Apenas circulan pocos coches y la poca gente que camina por allí somos solo los vecinos. No es calle de paso para nada.

Todo sigue con la misma tranquilidad. Nadie corre, nadie grita… ¿Qué es esa alarma entonces?

Es un test que se hace en todo el país del sistema de alarmas nacional desde principios de los años 90. Cada primer lunes de mes a las 12.00 suenan las alarmas. El objetivo del test es probar que el sistema de alarmas nacional funciona como se espera de un sistema de alarmas. Es decir, que suena y suena fuerte para alarmar a la gente. Sobre todo si es el primer lunes de mes de tu vida que pasas en Holanda.

Entonces la pregunta, ¿qué debería hacer si suenan las sirenas en un momento que no es el primer lunes de mes a las 12.00? Si se da ese caso, es que hay una emergencia. La recomendación es entrar lo más rápido posible a un lugar interior (tu casa, un edificio, una tienda,…), cerrar puerta y ventanas y sintonizar radio o TV para esperar más noticias.

¿Y si hay una emergencia un primer lunes de un mes a las 12.00? Bueno, en ese caso, mala suerte. Las probabilidades eran tan bajas que nos ha tocado la lotería.

Más información (en inglés) aquí.

De vez en cuando, y como complemento al sistema de alarmas, también se prueba el sistema de emergencia a teléfonos móviles. En ese caso lo que hacen es enviar un mensaje a todos los teléfonos a través del sistema de emergencia de éstos. En este caso no es el primer lunes de cada mes a las 12.00. Si no, muy de vez en cuando. Pero sí, también un primer lunes de mes a las 12.00. El último fue el pasado 7 de Diciembre de 2019.

Así que si te pilla en Países Bajos un primer lunes de mes a las 12.00 y escuchas una alarma sonar ya sabes cómo reaccionar. Y si es otro día y/u otra hora, también.

Schultüte: El cono del inicio escolar alemán

Image by anncapictures from Pixabay

Charlotte tiene 6 años y se está preparando para ir por primera vez a la escuela. Una mezcla de nervios y excitación se respira en casa. ¿Qué le deparará esta nueva aventura? ¿Qué compañeros y compañeras se encontrará? ¿Qué significa esto de ir al colegio? ¿Qué se hace en la escuela?

Los padres no están más tranquilos. Que la niña vaya por primera vez a la escuela es algo también importante para ellos.

Yo no recuerdo cómo fue mi primer día de colegio, pero creo que debe ser un momento de mezcla de emociones para todos: tristeza, excitación, alegría… Para muchos niños es probable que sea la primera vez que se separan de la familia, para otros de sus antiguos compañeros y para todos se introducen, por primera vez, en un camino desconocido y largo.

Pero los padres de Charlotte le tienen preparada una sorpresa para que pueda guardar un dulce recuerdo de este primer día. Es un objeto en forma de cono. Como un gorro de disfraz de hada. Pero en vez de estar hueco y ponerlo en la cabeza, este está lleno de cosas y cerrado por la parte del agujero con una tela fina.

Charlotte solo tiene una condición. Debe llevar este cono intacto y no puede abrirlo hasta que no llegue a clase. Una vez allí, podrá descubrir qué hay dentro.

Coge el cono y se dispone a salir. Un cono casi tan grande como ella, pero le da igual, sale feliz abrazando su cucurucho de colores. Tiene ya ganas de llegar a clase. Como buena niña alemana, seguro que no lo abre antes de llegar.

Este curioso objeto se conoce como Schultüte y no es solo un detalle de los padres de Charlotte. Es una antigua tradición alemana y todos los niños alemanes reciben uno en su primer día de colegio.

Es una tradición que se remonta al s. XIX a los estados de Turingia y Sajonia, que fue extendiéndose poco a poco por el resto de estados hasta llegar, a principios/mediados del siguiente siglo, a ser ya popular por todo el país.

El objetivo de este curioso objeto es que los niños tengan un buen recuerdo del que va a ser su primer día de colegio. Así que para hacerles ese inicio más placentero y con mejores recuerdos, los padres alemanes regalan a sus hijos/as esta Schultüte.

No es algo que regalen cada año en el primer día de colegio, si no en el primer día de sus vidas que tienen que pisar uno. El resto de años no tienen nada.

Pero, ¿qué se encontrará Charlotte cuando lo abra?

Suele haber diferentes tipos de dulces y golosinas, aunque muchos padres comienzan ya a introducir objetos que le sean útiles en su primer día como estuche, lápiz, lápices de colores…

Hay padres, con la paciencia y la maña necesarias, que deciden hacer su propia Schultüte de forma casera. Otros se encargan en comprarla en las numerosas tiendas que ya las venden. Lo que si hacen todos es preparar con cariño el contenido del cucurucho.

Charlotte ya se van contenta a clase. Es un día que no olvidará gracias a este pequeño y sencillo detalle. Probablemente, como otros muchos niños, tendrá fotos en el album familiar de este día e, incluso, guarde la Schultüte como un entrañable recuerdo en infancia.

¿No te parece una bonita y dulce tradición? En el fondo, los alemanes también tienen corazoncito 🙂