Guten Rutsch

Era nuestro primer año en Alemania, apenas llevábamos seis meses y aún no sabía nada sobre las tradiciones alemanas en esta época del año. Qué se comía, cómo lo celebraban y, sobre todo, lo que más me interesaba a mí: como se deseaban las fiestas y el nuevo año.

Aún así quería quedar bien con mis compañeros de trabajo. Ser ese compañero guay y molón y desearles un buen año en alemán. Tampoco debería ser tan difícil, ¿no? Si Google nos regaló un translator, era para darle uso.

Por lo que fui al translator, escribí en el lado izquierdo «Feliz año nuevo» y Voilà! Ahí estaba la respuesta en el lado derecho: «Frohes neues Jahr«. Tampoco había sido tan difícil!

El último día llegué a la oficina con mi pecho hinchado, orgulloso de saber que iba a poder despedirme en alemán de mis compañeros. Lo orgullosos que estarían ellos de mi. «Frohes neues Jahr!» comencé a disparar cual metralleta. Pero solo recibía respuestas frías y poco entusiasmadas.

No recuerdo si fue con mi profesor de alemán o con alguno de mis compañeros que terminé preguntando el porqué de dicha reacción y cómo se deseaban el año nuevo en Alemania. Y esto es lo que me explicó.

Hay cierta superstición en felicitarse un año nuevo que todavía no ha comenzado. «Frohes neues Jahr«, significa eso «Feliz año nuevo» y no comienzan a decirlo hasta que no empiezan a verse en los primeros días del nuevo año. Entonces, ¿no se dicen nada los días de antes? Sí, claro.

Cuando te despides de alguien y sabes que ya no lo volverás a ver hasta que el nuevo año haya comenzado lo que se dicen es Guten Rutsch (en su versión corta) o Guten Rutsch ins neue Jahr (en su versión más larga) que, literalmente, significan «Buena deslizada» y «Buena deslizada en el nuevo año». Vendría a ser el equivalente a nuestro «Que tengas buen comienzo de año» y lo que se quiere decir es que tengas una buena deslizada (como en un tobogán o trineo) del año que acaba, entrando al nuevo año que empieza.

Asi que Guten Rutch ins neue Jahr! Feliz Año nuevo! Te deseo que tengas muchos deseos por los que luchar durante este nuevo año 2020.

¿Cómo se felicita el año nuevo en tu país o en el país donde vives?

Regalos navideños en Alemania

¿No os habéis preguntado nunca cómo se celebran las Navidades en otros países?

Solemos pensar que las tradiciones que tenemos en nuestro país se tienen en otros países. Qué tontería, ¿no? ¿Porqué nuestras tradiciones deberían ser las que adoptan el resto de países? Pues así es como muchos pensamos.

Por ejemplo, me he encontrado bastante gente que se ha sorprendido al explicarle que el comer uvas durante las doce campanadas es sólo cosa de España y que en el resto de países no se lleva esa tradición. Es más, algunos incluso se sorprendían al decir que no se comía nada durante las doce campanadas. ¿Y porqué iba a ser así?

Pues con la celebración de las Navidades y «quién» trae los regalos de Navidad pasa algo parecido. Solemos pensar que los demás países (al menos los cristianos) van a tener nuestras mismas tradiciones y, por lo tanto, los regalos los traen Papá Noel en Navidad y los tres Reyes Magos en enero. Pues no es así.

Cuando vivimos en Holanda ya vimos que no se celebraban los Tres Reyes Magos, pero en cambio se celebraba Sinterklaas el 6 de diciembre. En Alemania sucede algo parecido, sólo que ellos lo llaman Nikolaus.

Hace unos días se cruzó en mi camino el vídeo que encabeza este post, que explica muy bien Quién es quién en las celebraciones navideñas alemanas y qué días llegan los diferentes regalos para los niños alemanes. Creo que hay una versión española que no he encontrado, así que paso a explicarlo a continuación.

Originariamente quien traía regalos para navidad era Nikolaus, un obispo que viene de Turquía (en la tradición holandesa viene de España). Los regalos suele repartirlos durante la noche del 5 al 6 de Diciembre. En la actualidad suele traerle a los niños pequeños detalles como pequeños regalos, chocolate,…

Con la llegada de Martin Luther y su reforma de la religión en Alemania, también decidió reformar quién traía los regalos para Navidad, creando la figura del Christkind (niño Cristo), normalmente representado como un ángel. Este ángel suele dejar los regalos el día de Nochebuena al lado del árbol de Navidad. Realmente, no tengo muy claro si este día es algo que se celebra en toda Alemania o sólo parte de ella, porque no he escuchado hablar a ningún compañero alemán de esta figura. En cambio sí que sabía la existencia de Nikolaus.

Con el paso del tiempo, como en otros muchos países, Nikolaus evoluciona a Santa Claus o, como se le conoce en Alemania Weihnachtsmann (literalmente Hombre de la Navidad) que trae regalos a los niños del día de Navidad.

Finalmente, nos queda la figura de los Reyes Magos. El 6 de Diciembre no es festivo en la mayoría de Alemania, creo que solo o es en 2 ó 3 estados del sur, y no se vuelven a traer regalos a los niños (ya han tenido suficientes, ¿no creéis?). Pero si que hay tradición de que muchos niños vayan de casa en casa cantando y recogiendo regalos y detalles para entregar a los niños más necesitados que no tienen quién se los traigan.

Por cierto, no, no reciben regalos cada vez. Al igual que hacen muchas familias en España cada familia decide qué figura celebrar: Nikolaus, Christkind, Weihnachtsmann o una combinación de las tres.

Barcelona no son vacaciones

Este año habíamos decidido bajar a Barcelona, para las Navidades, en coche. El sábado 22 de diciembre partíamos desde Berlín en dirección al pueblo francés de Besançon, donde haríamos parada sólo para dormir. El domingo 23 nos despertábamos pronto para continuar nuestra segunda etapa del viaje hacia Barcelona. Y empezaba el «show».

El lunes por la mañana lo dedicábamos a comprar los regalos de Navidad que nos quedaban. Habíamos comprado casi todos en Berlín, pero había algunos que los habíamos dejado para cuando estuviésemos en Barcelona. Principalmente la ropa. Acabar compras, comer y salir a primera hora de la tarde camino de Segur de Calafell, a casa de mi suegra. La noche de Nochebuena tradicionalmente siempre hemos cenado allí. Una vez cenados, de vuelta a Barcelona donde teníamos nuestro «campamento base», donde habíamos alquilado un apartamento.

El martes nos tocaba ir a Rubí, a casa de mis padres. El día de Navidad lo solemos pasar con mi familia. Levantarse, desayunar, ducharnos, prepararnos y marchar a comer. Comida, sobremesa, charlas, juegos, visita de un gran amigo de la infancia… al final el día entero se pasa y es lo único que hacemos. A última hora de la tarde de vuelta a Barcelona a descansar, que al día siguiente continúa.

El miércoles dividimos nuestros caminos. Nadia marcha de nuevo a Segur de Calafell a comer con su madre, yo marcho, de nuevo, a Rubí para cenar con la familia de mi padre. Mis tíos y primos por parte paterna. De forma similar al día de Navidad, el día entero se nos va.

El jueves por la mañana lo dedicamos a ciertas obligaciones que teníamos que hacer. Nadia a renovar DNI y carnet de conducir, yo a visitar al peluquero (aprovecho las visitas a Barcelona para ir a mi peluquero de siempre) y llevar el coche a realizar una revisión técnica. Por la tarde hemos quedado con unos buenos amigos, de esos de toda la vida, para vernos, ponernos al día de nuestras vidas (no nos veíamos desde que vinieron en Marzo a visitarnos) y dar los regalos de Navidad a sus hijos, los mellizos.

El viernes, nuestro último día en Barcelona antes de volver a Berlín. ¡Que bien! Podremos relajarnos y disfrutar de un poco de tiempo libre… sí, de unas 3 horas. Por la mañana terminamos de hacer unas compras que queríamos hacer antes de volvernos a Berlín. Por la tarde tenemos tres o cuatro horas libres antes de quedar a cenar con mis padres. «El viernes, si tenéis libre, podríamos quedar a cenar antes de iros», dijo mi madre. Genial ocurrencia!

En la procrastinación, los proyectos terminan ocupando todo el tiempo del que dispongamos para finalizarlos. Independientemente si es 1 día o 20. Con las visitas a Barcelona pasa igual. El número de veces que tendrás que quedar con la gente será el suficiente para ocupar todos los días que estés de visita. Da lo mismo tu tiempo y tus planes, es lo que menos importa. Lo único importante es lo que quieren hacer los demás con él.

El domingo llegamos a casa, a Berlín. ¡Por fin! Ya estamos en casa, tranquilos, relajados y podemos descansar… Pero poco, que toca volver al trabajo!

Por eso, para la mayoría de las personas que vivimos fuera, volver de visita a nuestro lugar de origen nunca son vacaciones y siempre son días estresantes. No conozco, todavía, a nadie que cuando va no tenga ya ganas de volver a los pocos días, cansado del estrés. Ya dice el refrán que «mal de muchos, consuelo de tontos», y eso es lo que me consuela, saber que no estamos solos en esta estresante lucha.

Cheesecake Bonus track

Bueno, vale, no es un cheesecake 🙂 En las pocas horas que tuvimos libres el viernes por la tarde aprovechamos para hacer una vista a Mailuna, una cafetería/tetería que hay en el centro de Barcelona y a la que solíamos ir frecuentemente cuando vivíamos allí. Nadia se tomó un té de jazmín y arroz, yo un Matcha Latte y todo acompañado de un sabroso y delicioso pastel de manzana. Es uno de esos sitios acojedores que te hacen sentir cómodo y que no tengas ganas de marchar.

Sí, el fuerte torso que aparece al fondo es el mío 😉

Mis mercados navideños favoritos

En Berlín (es el único lugar que he vivido de Alemania y, por lo tanto, el único que conozco) el año se puede dividir en tres partes diferentes: La época de buen tiempo, la época de mercados navideños y el resto de meses.

Cuando se acaban los mercados navideños (Weihnachtsmärkte), que suele ser sobre el último fin de semana antes del día de Navidad, lo único que importa es que llegue la temporada de buen tiempo. Cuando se acaba la temporada de buen tiempo, el principal objetivo es que llegue Diciembre y poder ir a los diferentes mercados de Navidad.

Da igual que haga frío, que nieve o que llueva, los mercados navideños estarán cada día llenos. Es indiferente que sean gratuitos o de pago, poca gente se queda en casa. Todos tenemos tres objetivos muy claros: comprar regalos de navidad en la tiendas de artesanía que hay, beber las típicas bebidas navideñas para entrar en calor (Glühwein, Eierpunsch, Heisse schocolade,…) o comer (diferentes tipos de salchichas, Quarkbällchen, Gulasch, Grünkohl, …)

El año pasado ya hablé de algunos de los mercados navideños más famosos que se podían encontrar en Berlín. Después de dos inviernos ya en Berlín, este año hablaré sobre los que ya puedo considerar mis favoritos.

Weihnachtsmarkt vor dem Schloss Charlottenburg. Está situado en los jardines que hay justo enfrente del palacio de Charlottenburg. Gran parte del mercado está fuera del espacio privado del palacio y hay un pequeño grupo de tiendas en el jardín en la entrada al palacio. Es probablemente uno de los mercados más grandes de la ciudad y uno de los favoritos. No sólo ayuda su amplia oferta de tenderetes de comida y bebida, sino su entorno con el palacio de fondo.

Weihnachtsmarkt in der Kulturbrauerei. Se trata de un mercado relativamente pequeño y, en un día de máxima afluencia, puede ser incómodo de andar, pero también es uno de mis favoritos. El entorno también ayuda, dentro de la Kulturbrauerei, una antigua destilería de cerveza en el barrio de Prenzlauer Berg. Tiene una estética medieval y con muchos tenderetes escandinavos.

Weihnachtsmarkt am Roten Rathaus. Probablemente no sea de los más bonitos que hay, pero es de los más grandes y céntricos que podrás encontrar. Está justo enfrente del ayuntamiento de Berlín (el famoso Rotes Rathaus) y a muy pocos metros de Alexanderplatz (donde hay otro mercado). Tiene una gran noria, una pista de patinaje sobre hielo y muchas casetas para comer y beber.

Weihnachtsmarkt in Potsdam. Vale, sí, ya lo sé, este mercado no está en Berlín, pero Potsdam está tan cerca de Berlín que lo añado en la lista 🙂 Una vez más, es un mercado no muy grande, pero que merece la pena visitar por su entorno. Se extiende a lo largo de la calle comercial Branderburgerstrasse, que se encuentra en el famoso barrio holandés, yendo desde la Iglesia de San Peter y Paul hasta la Brandenburger Tor. Otra excusa para visitar este mercado navideño es la de aprovechar y visitar la ciudad de Potsdam, que tiene muchas cosas interesantes, y de la que hablaré en otro momento.

¿Cuáles son tus mercados navideños favoritos?

Dr Jekyll and Mr Hyde

Aunque no hayáis leído la novela, supongo que todos sabéis cuál es el argumento de Dr. Jekyll and Mr. Hyde. Un científico encuentra una fórmula que le permite separar, en su cuerpo, su personalidad «buena» de la «mala». Los efectos son que pasa de ser Dr. Jekyll (personalidad «buena») a Mr Hyde (personalidad «mala») de forma incontrolada. Dos personalidades completamente opuestas, conviviendo en el mismo cuerpo.

Cuando llegué a Berlín varias personas ya me avisaron. Cuando llega la primavera adoras esta ciudad, pero cuando llega finales de otoño sólo quieres escapar.

Berlín, como el Dr. Jekyll, son dos ciudades en un mismo lugar. Una de ellas es la que comienza en el mes de Noviembre y se extiende hasta el mes de Marzo. Como ya comentaba en este post, en Noviembre se comienza a entrar en la cueva. Se genera ese cielo gris rata que no deja pasar ningún rayo de sol, los días se acortan a ritmos ultrasónicos hasta el momento que llega la oscuridad a las 16.00h, comienzan a crecer las capas de ropa que llevas encima y salir de casa se convierte en una odisea más tediosa que la de Frodo y la comunidad del anillo. Mr. Hyde ya ha llegado. Sólo con la pequeña pausa de los mercados de Navidad en Diciembre y que le dan un aire más alegre y festivo a la ciudad. Aún siendo la misma Berlín hay un halo de desidia y tristeza  que sea apodera de este lugar. Se ve poca gente por la calle, ¿Si hace frío para qué salir? Parece que los días son demasiado cortos, ¿de qué otra forma podría ser anocheciendo a las 16h? Las cafeterías se llenan y esa falta de luz que domina durante todo el día te quitan las ganas de salir. Ya no te cuento cuando el sólo hecho de pensar que tienes que ponerte las botas, los pantalones térmicos, los pantalones, varias capas de camisetas, la chaqueta más gorda, guantes, braga o bufanda, gorro y, en algunos casos, orejeras… Solo de pensarlo te da pereza, ¿en serio malgastar tanto tiempo en vestirme y desvestirme, cuando vuelva, con lo bien que se está en casa? Entre semana la gente anda de memoria, porque nadie mira al frente. Toda esta gente andando de forma automática, mirando al suelo y con prisa por llegar a su destino, ¿no serán robots que se mueven por automatismos?

En Febrero comienzan a alargarse los días y se nota que cada día es más largo que el anterior. Incluso algún día se comienza a ver el sol. Se ve un poco más de alegría, pero sigue siendo invierno. La gente ya está cansada del invierno tan largo, de llevar ya camino de los 5 meses de invierno.

Y, de pronto, un buen día aparece Dr. Jekyll sin avisar. Si ayer estuvo todo el día nevando, ¿cómo puede ser que hoy haga tanto calor? Llega abril y con abril llega el calor, llega el sol y puedes comenzar a llevar capas más humanas de ropa. Ya no necesitas ir tanto al gimnasio para soportar el peso de toda la ropa que llevas encima. No te fías. ¿Me pongo ya manga corta? Es que hace unos pocos días estaba nevando, ¡pero es que ahora estamos a 20 grados! ¿Y si baja de pronto la temperatura? Si, ya, ¡pero es que vas sudando como si fueses vestido con una bolsa de basura! ¡Cualquiera se fía!, ¿no?

Y los parques se llenan y las heladerías no dan a basto con tanta demanda de helado (en serio, no he visto lugar en el mundo que se consuma más helado que en Berlín) y la gente va andando con otro ánimo, con otra alegría y los Biergarten abren y los restaurantes ponen sus terrazas (aunque sean terrazas de 2 mesas) ¿dónde estaba toda esta gente hace escasamente 2 semanas? ¿Escondidos en alguno de los múltiples bunkers que hay en Berlín? ¿Se multiplican con el sol igual que los Gremlins se multiplicaban con el agua?

Se respira otro ambiente, se vive una ciudad completamente diferente. Dr. Jekyll y Mr. Hyde.