Frohes neues Jahr

Así es como se felicita el año nuevo en Alemania. Bueno, de hecho hay dos formas de hacerlo, una antes del 31 de diciembre y otra a partir del 1 de enero.

Guten rutsch es la forma más común de felicitar el año hasta el 31 de diciembre. Literalmente se traduciría como Buen desliz (de trineo), pero en este contexto vendría a significar algo así como «Buen fin de año y entrada al nuevo». Parece ser que a los alemanes no les hace mucha gracia que se les felicite algo que todavía no ha sucedido. Así que eso de felicitar el año cuando sabes que ya no verás a alguien hasta el siguiente año no les hace mucha gracia.

Frohes neues Jahr, que literalmente significa «Feliz año nuevo«, es ya la expresión usada cuando ya ves a una persona pasado el 1 de enero. Ya estás en año nuevo y ya puedes felicitarlo.

¿Y cómo es el fin de año por esas tierras? Berlín es una locura. Una locura peligrosa. Al igual que en muchos otros lugares (y a diferencia de, al menos, en Barcelona) lo celebran lanzando todo tipo de petardos y cohetes. El festival empieza desde primera hora de la tarde (o incluso antes) y se alarga hasta bien entrada la madrugada. Siendo el momento de mayor clímax, obviamente, a medianoche.

Durante las semanas antes ya se puede observar como todo tipo de tiendas tienen a la venta todo tipo de petardos. Por «todo tipo de tiendas» me refiero a que no hay tiendas especiales que se dedican a vender petardos, sino que cualquier supermercado, tienda de «todo a 100″ o Späti puede vender petardos. Por «todo tipo de petardos» me refiero a que, aparentemente, no hay ningún tipo de control o restricción sobre qué petardos están permitidos para la venta al público y cuáles no. O, si existe este control, es muy laxo.

Y el último día del año de desata la locura con el lanzamiento desde las indefensas cebolletas hasta los más grandes y locos cohetes.

Nosotros cenamos este fin de año en casa. Nuestro plan era cenar en casa, tomar las uvas y marchar hacia la Brandenburger Tor, donde había fiesta hasta las 3am. Así que una vez llegada la media noche nos dispusimos a salir a la calle, camino del evento, mientras disfrutábamos del ambiente.

Con el peligro de poder exagerar un poco, había puntos que parecía que había pasado por allí una guerrilla. Pequeñas fogatas en el suelo, cohetes de metro, gente lanzándose petardos y cohetes los unos a los otros sin control, sets de cohetes que se lanzaban seguidos que podrían ser primos-hermanos de misiles tierra aire. Si a esto le añades la gente con botellas de champán por las calles, la mezcla no augura nada bueno.

Tienes que ir con mil ojos continuamente, pero la experiencia es diferente e interesante de vivir. Por cierto, cuando llegamos a la fiesta ya no se podía acceder. Los accesos estaba cerrados desde antes de la medianoche.

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