Los diferentes sistemas de salud

No, no voy a hablar del tema de moda, el COVID-19. Ya se está hablando demasiado y para eso están los expertos que saben más que yo. Sin embargo, el tema del que vengo a hablar está relacionado, pero es que ya tenía pensado hablar sobre el sistema sanitario antes de que comenzase todo este follón.

Cuando no conocemos otros países tendemos a pensar que todos los lugares funcionan igual al país donde vivimos. Por eso mucha gente se sorprende al averiguar cómo funcionan los sistemas sanitarios en Alemania o Países Bajos (los dos países que yo conozco). Pensando que funcionan como en España, mediante sistema público. Tanto los que llegan aquí y se lo encuentran, como todos aquellos a los que se lo explico.

Sistema de Salud en los Países Bajos

Desde el 2006 los Países Bajos disponen de un nuevo Sistema de Salud. Antes de esa fecha, aparentemente, el país disponía de un sistema parecido a la Seguridad Social española. Sin embargo, a partir del 1 de enero de ese año lo modificaron a uno privado, con cierto control del gobierno.

Todo el mundo está obligado a tener seguro. Los inmigrantes que nos mudamos al país tenemos cobertura desde el primer día (lo que significa que cuando finalmente contratamos seguro debemos pagarlo de forma retroactiva)

Se trata de un sistema privado. No existe una Sanidad pública, ni mutuas públicas. Todas las mutuas son privadas. Hay una cobertura y precio mínimo (suele estar alrededor de los 100€ al mes) que viene marcado por el gobierno y que todas las mutuas deben ofrecer. Así todo el mundo puede estar cubierto. A partir de dicha cobertura básica, cada mutua privada ofrece sus diferentes opciones y precios.

Cada persona es libre de escoger la mutua que desee y la cobertura que desee con la única cláusula que se debe mantener durante todo el año. Solo es durante el mes de diciembre que hay la opción de poder cambiar de mutua.

Toda póliza tiene también una franquicia. La franquicia mínima marcada por el gobierno es (a marzo de 2020) de unos 380€. Obviamente, en función de lo que quieras pagar, muchas mutuas ofrecen diferentes opciones de franquicia.

Una vez tienes ya tu seguro médico es hora de buscar tu doctor. Los cuales también son privados. Es recomendable que te busques un doctor antes de necesitarlo, porque no todos aceptan clientes. Hacen triaje y en función del número de pacientes que ya tengan registrados, del barrio donde vivas (no suelen aceptar pacientes de otros barrios) te aceptarán o no.

A partir de aquí, el sistema funciona igual que en España. El médico de familia (Huisarts) es la primera capa del embudo. Necesitarás pedir una cita con el tuyo, explicarle tu problema y el decidirá si él puede tratarlo o necesitas ir a un especialista. A parte de dentistas, muy pocos más especialistas hay a los que puedas ir sin pasar antes por el embudo del huisarts.

Por suerte, en el año y 4 meses que hemos vivido en los Países Bajos (todo el 2011 y ahora desde que nos mudamos en Diciembre) no hemos requerido del uso del sistema sanitario holandés. Por lo que no tengo opinión de su calidad. A pesar de no haber escuchado buenas opiniones de él.

Sistema de Salud en Alemania

El sistema sanitario alemán es un poco diferente. Diría que se queda un poco a medio camino entre el español y el holandés.

Existe la rama pública y la privada y son excluyentes entre ellas. Si estás en una no puedes estar en la otra.

La privada está formada por mutuas privadas, tú eliges con qué mutua tienes tu póliza y la pagas por tu cuenta. La pública está formada por mutuas públicas (mutuas fiscalizadas por el gobierno) y también eliges con qué mutua quieres tener tu seguro. En este caso la cuota se paga por % en tu nómina, al estilo español. Sí, has leído bien, a pesar de ser pública siguen siendo mutuas, en plural. Independientemente de si escoges privada o pública, al igual que en Holanda, es obligatorio tener seguro médico.

A partir de aquí funciona igual que en Holanda. Las consultas médicas son privadas. Pides hora con el médico general (Allgemeinarzt), que en función de lo que vea te tratará o te derivará a un especialista.

Al ser consultas privadas, puede darse el caso que haya lugares que no acepten mutuas públicas o den prioridad a la privada que a la pública.

A pesar de haber usado el sistema sanitario alemán más que el holandés, han sido servicios bastante básicos: Allgemeinarzt, fisio, oculista,… Y no tengo queja. A pesar de también haber leído no muy buenas opiniones sobre el mismo. Pero, ¿hay alguien contento con algún sistema de salud?

Alquilar en Alemania: dejar el piso

Toda saga necesita un episodio final y eso es lo venimos a hacer hoy.

Empezamos en el episodio I de la saga hablando de un primer acto de entender el precio del alquiler y un segundo acto entendiendo el número de habitaciones. En el episodio II, cuando ya habías aplicado y estabas listo para las visitas, expliqué qué esperar de ese momento.

Ahora es el momento de dejar el piso.

Recién llegados a Alemania en 2017, empezamos a buscar información sobre alquilar piso. Para saber qué esperar y estar preparados.

Empezamos a encontrarnos un patrón común entre mucha gente. Principalmente expats. No hacer agujeros, pisos lo más amueblados posible, no colgar cuadros… ¿Y esa manía?

En cierto momento fuimos a visitar a un amigo que llevaba ya seis años viviendo en la ciudad y estaban ya preparando su vuelta. A parte de vernos, quería enseñarnos el piso por si nos interesaba.

«Esto de aquí es un armario empotrado que hay en la entrada. Se supone que antes de marcharnos lo tenemos que tirar abajo, pero si os quedáis el piso y lo queréis mantener nos haríais un favor». Nos explicó.

eeeeeeehhhhhhh… ¿CÓMO? …. ¿QUÉ?

Resulta que, cuando te marchas, el piso lo tienes que dejar tal y como lo encontraste. En el mismo estado. Exactamente igual. No sólo en buen estado.

Si no tenía ese cuadro que tango te gusta, pues lo tienes que quitar antes de irte y, obviamente, tapar los agujeros que tampoco estaban. Si la pared que tú has pintado de tu color favorito estaba pintada de fucsia, la tienes que pintar de fucsia antes de marcharte. Si cuando entraste el piso no tenía cocina pues…. correcto! Tienes que desmontar la cocina y llevártela contigo!

Todo esto siempre y cuando no consigas colocarle algo al inquilino que venga después. En ese caso, según de lo que se trate, ya puedes respirar tranquilo. Es común, en casos así, que el inquilino siguiente le compre los muebles o la cocina al inquilino que está a punto de salir. O que el mercado de segunda mano de muebles esté más caliente que Wall Street.

En nuestro caso no sucedió, pero cuando notificas que dejas el piso es normal que alguien venga a hacer un chequeo. Mira el estado en el que está y te dice qué tienes que hacer antes de marchar.

«Esta pared me la vuelves a pintar de blanco, este zócalo no estaba, las lámparas fuera…». Y ya sabes, que el depósito está en juego!

O siempre puedes hacer como mi amigo. No tirar el muro (o quitar la lámpara, o…), rezar lo que sepas mientras sales por la puerta para que el inquilino siguiente lo quiera o el dueño del piso no te descuente del depósito.

Guten Rutsch

Era nuestro primer año en Alemania, apenas llevábamos seis meses y aún no sabía nada sobre las tradiciones alemanas en esta época del año. Qué se comía, cómo lo celebraban y, sobre todo, lo que más me interesaba a mí: como se deseaban las fiestas y el nuevo año.

Aún así quería quedar bien con mis compañeros de trabajo. Ser ese compañero guay y molón y desearles un buen año en alemán. Tampoco debería ser tan difícil, ¿no? Si Google nos regaló un translator, era para darle uso.

Por lo que fui al translator, escribí en el lado izquierdo «Feliz año nuevo» y Voilà! Ahí estaba la respuesta en el lado derecho: «Frohes neues Jahr«. Tampoco había sido tan difícil!

El último día llegué a la oficina con mi pecho hinchado, orgulloso de saber que iba a poder despedirme en alemán de mis compañeros. Lo orgullosos que estarían ellos de mi. «Frohes neues Jahr!» comencé a disparar cual metralleta. Pero solo recibía respuestas frías y poco entusiasmadas.

No recuerdo si fue con mi profesor de alemán o con alguno de mis compañeros que terminé preguntando el porqué de dicha reacción y cómo se deseaban el año nuevo en Alemania. Y esto es lo que me explicó.

Hay cierta superstición en felicitarse un año nuevo que todavía no ha comenzado. «Frohes neues Jahr«, significa eso «Feliz año nuevo» y no comienzan a decirlo hasta que no empiezan a verse en los primeros días del nuevo año. Entonces, ¿no se dicen nada los días de antes? Sí, claro.

Cuando te despides de alguien y sabes que ya no lo volverás a ver hasta que el nuevo año haya comenzado lo que se dicen es Guten Rutsch (en su versión corta) o Guten Rutsch ins neue Jahr (en su versión más larga) que, literalmente, significan «Buena deslizada» y «Buena deslizada en el nuevo año». Vendría a ser el equivalente a nuestro «Que tengas buen comienzo de año» y lo que se quiere decir es que tengas una buena deslizada (como en un tobogán o trineo) del año que acaba, entrando al nuevo año que empieza.

Asi que Guten Rutch ins neue Jahr! Feliz Año nuevo! Te deseo que tengas muchos deseos por los que luchar durante este nuevo año 2020.

¿Cómo se felicita el año nuevo en tu país o en el país donde vives?

Auf wiedersehen Berlin!

A pesar de ser Ingeniero Informático de profesión, siempre fui más de letras. De leer, de escribir, de pensar con palabras.

Sin embargo, mi mujer siempre fue mas visual. De fotografía, de dibujos, de videos, de pensar con imágenes.

Por eso yo me despedí de Berlín escribiendo algunos posts en este blog, algunos tweets en mi cuenta de Twitter o, incluso algunos posts en mi cuenta personal de Instagram (sí, a pesar de todo, me gusta la fotografía y a veces hago fotos 🙂 ) o la de este blog. Sin embargo, mi mujer prefirió hacerlo a su manera, con el vídeo que dejo más abajo.

Para mí este vídeo significa mucho. Significa recuerdos, más de 2.5 años de vivencias en Berlín, de lugares favoritos, de lugares frecuentes. Por eso no espero que te despierte las mismas emociones que me despiertan a mí, pero sí que lo puedas disfrutar. Espero que te guste.

Berlín ya nunca será lo mismo para mí.

Un pequeño juego para finalizar, ¿sabrías decirme en qué momentos del vídeo salgo? 🙂

Berlin

Naturkundemuseum

Fue a finales de los 90 cuando, gracias a la Love Parade, me fijé en Berlín y a tener mis primeros deseos de venir. El mayor evento de música electrónica, ¿porqué no hacer una escapada?

Me gustaba (y me gusta) la música electrónica, era un asíduo de algunas de las discotecas catalanas y, entonces, Berlín era el epicentro.

Pero nunca vine.

No fue hasta Abril del 2006 que no tuve la oportunidad de venir por primera vez a Berlín, y no fue para la Love Parade 😭

Si no por temas de trabajo. 🎰

En la empresa en la que trabajaba íbamos a colaborar con una empresa alemana, con sede en Berlín, y vine para tener las primeras reuniones con ellos.

Cuatro días en Berlín. Y hubo algo de la ciudad que me cautivó. No sabía el qué y aún no sé explicar el qué. Pero está ciudad me cautivó.

Debo aclarar que vine en Abril. Eso ayuda.

Uno de los compañeros de dicha empresa berlinesa me dijo una frase, que aún no he olvidado, y probablemente explique dicha sensación. Aprovechando una visita a nuestras oficinas, quería visitar Barcelona y hablando sobre Barcelona y Berlín me dijo: «hay dos tipos de ciudades: las que se visitan y las que se viven. Berlín y Barcelona necesitas vivirlas».

Viviendo ya en Holanda, en el 2011, aprovechamos un puente para volver a Berlín. Esta vez vacaciones. Berlín está a unos 600 kilómetros de Haarlem, podíamos hacer una escapada en coche. Además, mi querida esposa estaba intrigada. Si tan pesado estaba yo con Berlín sería por algo, ¿no? 🤣 Quería descubrir con sus propios sentidos qué me tenía enganchado de esta ciudad.

Otros cuatro días aquí y seguía habiendo algo de la ciudad que me cautivaba. No tanto para Nadia 🙂 que no me entendió.

Debo volver a aclarar que la visita fue en Junio 😉

Como nota curiosa, esos días nos alojamos en un apart-hotel al lado de Naturkundemuseum. Totalmente ignorantes (obviamente, aún visualizamos el futuro) de que nos alojábamos a unos escasos 5 minutos caminando de la que en el futuro iba a ser nuestra casa en Berlín.

No fue hasta el 2017 que gracias a una oportunidad profesional en la empresa que trabajo, King, que cumplí mi sueño de finales de los 90 y nos mudamos, hasta día de hoy. Camino de los tres años en Berlín. Y estoy muy contento de haberlo podido hacer.

He podido finalmente conocer Berlín y ver sus dos caras. Berlín tiene muchos fans acérrimos y muchos haters. Y justamente creo que es interesante por eso. A mí me sigue gustando, a pesar de haberle visto la cara menos agradable de la ciudad… y el invierno «Mórdico»

Pues ha llegado el momento de pasar página en nuestras vidas y empezar nuevo capítulo. No cerrarnos psicológicamente a unas fronteras nos permite estos cambios. Hemos decidido, casi tres años después, marcharnos y mudarnos. Volver a Haarlem.

Estamos disfrutando nuestros últimos días en Berlín y Alemania y, a la vez, mis últimos días en King, una empresa en la que he estado 7 años y para la que estoy muy contento y orgulloso de haber trabajado. Pero llegó el momento de cambiar.

Berlín ha dejado de ser esa ciudad a la que soñaba ir a finales de los 90, para ser la ciudad en la que se queda, para siempre, parte de mi vida y mi pasado.

Un trocito de mi corazón se queda en Berlín, como ya se quedó en su momento en Haarlem.

¡Nos vemos en Haarlem!