Dos errores y un café

Haarlem 2020

«En el 2011 tomáis la arriesgada decisión de dejarlo todo. Os vais a la aventura a Haarlem. Encuentras trabajo en una empresa grande, como T-Mobile. Las cosas no os van mal y estáis contentos. Entonces, ¿por qué decides dejar tu trabajo y marcharos?«

Me preguntó una persona hace poco.

Errores. Principalmente.

Haarlem 2011

Cuando decidimos en aquel 2010 irnos a Países Bajos, teníamos dos ideas muy claras: sería por un año y estábamos locos. No estaba en nuestros planes quedarnos. Íbamos, vivíamos la experiencia internacional durante un año y retomábamos nuestras vidas de vuelta a Barcelona. La vuelta en un año era innegociable. Así que todas nuestras decisiones se basaron en eso. Un año y volver.

¿Dani, Y lo de estar locos? Pues porque fuimos sin nada. Dejamos nuestros trabajos en Barcelona e íbamos a un país que no conocíamos, sin trabajo y un inglés muy precario. Una locura visto con la perspectiva de los años y la edad. Aunque en aquel momento no nos parecería tan locura porque lo repetimos después dos veces más.

Si solo íbamos a estar un año solo teníamos que hacer 3 cosas: llevarnos todo lo que nos cupiese en el coche, cerrar la puerta de nuestro piso en Barcelona y marcharnos. En un año volvíamos. ¿Para qué alquilarlo?

Meeeecccc. Craso error!

Nadie puede ver el futuro. Al menos yo no, por mucho que lo intente. Sé cuáles son mis intenciones hoy, sé cuáles son mis planes hoy, pero no tengo ni idea que pensaré en un año. No puedo tomar decisiones hoy en función de lo que creo yo que pensaré dentro de un año, porque esas decisiones hoy lastrarán a mi yo del futuro. Y mi yo del futuro, cuando llegue el momento, no perdonará a mi yo presente.

Solo me hicieron una recomendación, solo una: «No fuerces una vuelta. Escucha tu cuerpo. Llega un momento que tu cuerpo te pide volver. Hazle caso en ese momento. Ni antes, ni después«.

¿Hicimos caso? En absoluto.

Subestimamos desde el principio el poder de estar a gusto en un lugar y que ese lugar te guste.

Cometimos algún otro error, pero este es el que nos ancló a la vuelta. Fueron sangrantes y también ayudaron e hicieron más difícil el no volver, pero este fue el principal y más grande. El pecado original. La fecha de expiración que dejamos en Barcelona antes de salir.

Nuestro futuro estaba escrito desde el momento que decidimos dejar el ancla puesta en Barcelona. En Febrero de 2012, de Haarlem nos fuimos a Londres en una mezcla de intentar remediar la situación y vivir otra experiencia en la capital inglesa. Pero demasiado bien nos tenían que ir las cosas para que el amarre que teníamos no siguiese tirando. Así que en Julio de 2012 estábamos de vuelta en Barcelona.

Haarlem 2020

Cuando partíamos de Barcelona camino de Berlín, ya nos preocupamos de no cometer los mismos errores. Ya nos marchamos teniendo en mente que no sabíamos cuándo volveríamos y que, esta vez sí, no forzaríamos al cuerpo. Así que levantamos anclas en Barcelona y no dejamos atrás nada que nos obligase un retorno no deseado.

A Berlín llegamos a principios del 2017 con un trabajo bajo el brazo (iba a trabajar en la oficina de Berlín de la empresa para la que ya trabajaba en Barcelona) y un piso alquilado en Barcelona. Éramos libres.

Esta vez sí, los días iban pasando y no teníamos la necesidad ni las ganas de volver. Casi tres años después nos planteábamos otra mudanza. A finales del 2019 dejábamos Berlín para marchar a Haarlem, de nuevo.

Aunque ya sabía que no iba a ser lo mismo, íbamos con otros planes que en aquel 2011. No teníamos nada que nos tirase de allí. Íbamos con fecha de llegada, pero no se salida… ¿O sí?

Que ingénuo… ¿Qué falló ahora?

Nuestro gran error, esta vez, fue subestimar los casi tres años viviendo en Berlín y los ocho que habían pasado desde que nos marchamos de Haarlem a principios de 2012. Esperaba que todo sería más fácil. ¿Por qué no lo iba a ser si ya habíamos vivido allí?

Pero no, veníamos de vivir en Berlín y nos habíamos adaptado al estilo de vida de la capital alemana. Nos costó mucho adaptarnos de nuevo al estilo de vida de una ciudad pequeña como es Haarlem.

Tengo que sumar que tampoco me adapté al trabajo. Iban pasando las semanas y meses y había algo que no funcionaba. Aún estando contento con la gente, no me acababa de encajar algo. Así que esto tampoco ayudó mucho en nuestro proceso de adaptación.

Tampoco nunca sabré qué hubiese pasado si no hubiese habido pandemia. La pandemia llegó 3 meses después de que llegásemos a Haarlem. Solo tres meses de normalidad. ¿Nos hubiésemos adaptado mejor sin pandemia? Quien lo sabe.

Lo que está claro es que volvimos a subestimar algo. En este caso, el pensar que nos sería fácil acostumbrarnos. El pensar que como ya habíamos vivido allí, volveríamos y nos adaptaríamos fácilmente.

Sin pandemia todo podría haber sido diferente. Si yo hubiese estado contento en el trabajo, todo hubiese cambiado. Pero lo cierto es que me puse a buscar trabajo nuevo que lo encontré de vuelta en Berlín. Pero eso, ya es otra historia.

Bonus cheesecake

4850: Amsterdam

Para finalizar, aquí llega el café.

Si como yo, te vuelven locos los kannelbullar suecos, esos bollitos (rollitos en otros lugares) rellenos de canela, la cafetería – restaurante 4850 de Amsterdam es tu lugar. Ubicada en la zona de Amsterdam Oost, en la calle Camperstraat, muy cerca del centro de la ciudad. Son de esos sitios que no son especialmente baratos pero que merece la pena por su buen café y sus deliciosos bollos de canela.

Muy cerca de allí se encuentra el restaurante de tapas españolas Rascasse que, aunque no puedo recomendar porque no he ido a comer, si que puedo decir que tenía buena pinta. Si vas o ya has ido ya me contarás si merece la pena probarlo.

Un saludo y ¡persigue tu cheesecake!

Cómo aprendí inglés (y estoy aprendiendo alemán)

En mi época de escuela (cursé la EGB), estudié Francés. En aquellos años la educación española estaba cambiando del Francés al Inglés, como lengua extranjera, y a mí me tocó estudiar el idioma galo. Durante el último año de EGB mis padres me apuntaron a una academia de inglés para prepararme para el instituto, donde sí iba a estudiar inglés. Una vez en el instituto (donde realicé los 3 años de BUP y el último de COU) estudié 4 años inglés mientras, paralelamente, también asistía a academias de inglés como extra-escolar. Finalmente en mis años de universidad estudié 2 años más de inglés. En total 6 años más los de academia.

Aunque no sé si debo contar los de academia. No recuerdo haber estudiado mucho. Iba con dos amigos y pasábamos más rato molestando al profesor que estudiando. Mis padres nunca lo supieron y nunca lo sabrán.

Nada de esto me sirvió para hablar ni entender el idioma. Nada. Nothing.

Aparte de haberlo tenido guardado en un cajón durante muchos años, ya que no hubo nada que me lo requiriese. Finalmente, pasados los años, decidí ponerme en serio a mejorar el inglés por mi cuenta porque pensaba que profesionalmente me podría ayudar.

Así fue. 2-3 años después, en 2011, fue esa mejora la que me ayudó a vivir y encontrar trabajo en los Países Bajos. A pesar de que a mi jefe (de Manchester) me costó 1 o 2 meses poder entenderlo completamente hablando ese idioma que él decía era inglés, pero yo tenía mis dudas.

Desde entonces siempre he trabajado en entornos internacionales, ya sea en Barcelona o fuera de España. Un año en Amsterdam, 6 meses en Londres, 5 años en Barcelona en una empresa internacional, 4 años en Berlín y otro año en Amsterdam. No considero que domine el idioma, pero sí que estoy en un nivel en el que puedo tener una vida fluida en inglés. Puedo tener conversaciones en reuniones con mis compañeros, irme a comer o cenar con ellos y tener conversaciones más relajadas y personales, ir al médico y explicar mis posibles problemas en inglés…

Durante este tiempo bastante gente me ha preguntado cómo lo hice para poder llegar a ese nivel de inglés. Qué estudié y cómo estudié el inglés para poder haber terminado trabajando en un entorno internacional durante ya 11 años.

No te creas que tengo aquí el truco del almendruco, el que nadie sabe y te va a sacar de todas las penurias lingüísticas. Pero durante los últimos años me han ido preguntando cómo lo he ido haciendo con el inglés y, ahora, con el alemán. ¿Por qué no dejarlo por escrito? Pensé.

Así que ahí va.

Listening.

O afinar el oído… Claramente, escuchando de todo. Empecé en 2006-2007 con podcasts en inglés. Primero podcasts que enseñaban el idioma a no nativos, luego podcasts de otras temáticas que me interesasen pero hablados en inglés. Muchas veces no me enteraba de todo lo que decían, pero me daba igual, lo que me importaba era que mi oído (o mejor dicho mi cerebro 🙂 ) se acostumbrase a escuchar inglés. Ahora con el alemán hago lo mismo. Escucho un podcast de las noticias de actualidad en alemán lento y algún otro de historias cortas.

Empezamos en casa a ver series en versión original con subtítulos. Inicialmente los subtítulos los teníamos en español, pero pronto los cambiamos al inglés. He conocido gente que los prefieren con la combinación audio original + subtítulos en el idioma de la persona. Dicen que les ayuda más fácilmente a asimilar el idioma que estás aprendiendo al relacionar la pronunciación con el significado en tu idioma. Sin embargo, yo prefiero los dos en el idioma original. Eso me ayuda a relacionar el sonido con la palabra escrita que, probablemente, ya la sepa. Creo que asimilo más fácilmente el ver cómo se pronuncia una palabra. En alemán aún no me he atrevido con series o películas, pero sí vemos algún canal de Youtube como el de Easy German.

Aun así, yo soy durillo de oído. No solo en inglés, también en alemán, castellano o catalán… No es tanto que no entienda, es que mi oído parece no funcionar bien. Es lo que siempre me ha costado en todos los idiomas que he intentado aprender: inglés, alemán, holandés, francés.

Vocabulario y Gramática.

Este principalmente lo he conseguido mejorar siguiendo un único método: leer, leer y leer. Leer artículos, leer libros, leer revistas, leer periódicos,… Cualquier cosa que cayese en mis manos.

En cierto momento de mi vida dejé de consumir libros en castellano para leerlos todos en inglés. Independientemente la temática. También empezando a seguir blogs y páginas que escribían en inglés.

Aquí te daría un consejo que leí una vez y es el que he seguido toda mi vida desde entonces: no leer con un diccionario al lado. Lee, aunque no entiendas una palabra. Un porcentaje muy elevado de las veces la palabra que no entiendas no será clave, por lo que entenderás el contexto y significado de la frase y ese contexto te ayudará a entender el significado de la palabra. Si es una palabra importante en el idioma te saldrá muchas más veces y, automáticamente y sin querer, la aprenderás. Coge el diccionario solo cuando esa palabra es clave en la frase y no entender la palabra te hace no entender nada.

Con la gramática lo mismo. De leer, leer y leer las construcciones de las frases te van permeando sin ser consciente.

Obviamente, todo esto es más fácil con una base gramatical del idioma. No sé cómo de complicado puede ser para un idioma del que no tienes conocimiento.

Con el alemán he empezado, además de artículos y posts, a leer libros infantiles o relatos cortos, como El Principito.

Hablar.

Y finalmente llegamos aquí… ¿De qué me sirve entender las cosas si no puedo responder? ¿o no me atrevo? Esos fueron mis primeros días con mis nuevos compañeros en Países Bajos. Sentado en la mesa con ellos, entendiendo gran parte de lo que decían, pero sin ser capaz de hablar y formar parte de la conversación.

Ahora me pasa con el alemán justo lo contrario. Me siento capaz de hablar en la mayoría de las conversaciones en las que participo (la mayoría sencillas: tiendas, cafeterías, algún trámite,…) pero me cuesta entender mucho de lo que me dicen.

Y aquí no he encontrado otra forma que no sea hablando. La soltura hablando se consigue hablando. Por mucho que sepas vocabulario, gramática, puedas leer libros complicados o escuchar exposiciones de temas complejos, para hablar se necesita una fluidez y velocidad que el resto de habilidades no requieren y que solo se puede conseguir hablando.

Si no hablas nunca ganarás la fluidez, velocidad y confianza que se requiere para hablar. Esas construcciones gramaticales complejas no te saldrán, esa palabra que tanto sabes no te vendrá rápido a la cabeza y, con suerte, hablarás previa traducción desde tu idioma nativo en la cabeza.

Aquí solo te puedo dar dos consejos.

Uno. Una técnica que yo he usado mucho es la de hablar solo. Lo hice con el inglés y lo hago en alemán ahora. Me imagino una supuesta situación en la que necesito hablar en alemán. Una visita al banco, una entrevista de trabajo, una compra en la farmacia,… Y mantengo una conversación conmigo mismo en alemán (o inglés). Aunque no gane una gran fluidez sí que me ayuda a estar bastante preparado para este tipo de situaciones. Las palabras fluyen más.

Dos. No tengas miedo. Aunque a la gran mayoría de las personas nos da miedo, no harás nunca el ridículo hablando un idioma que estés aprendiendo. Por muy precario que sea tu nivel. Al final, lo importante es saber comunicarte con los demás. Piensa todos esos «guiris» que chapurrean tu idioma con cierta dificultad. ¿Te ríes de ellos si ves que no lo hablan bien? ¿O, por el contrario, solo te importa entenderlos y que te entiendan? Pues lo mismo cuando tú eres esa persona hablando otro idioma que no sea el nativo tuyo. La mayoría de las personas con las que te cruces les importará poco tu fluidez, tu nivel y, aún menos, tu pronunciación, si consigue haber una comunicación y entendimiento entre las dos partes.

Lo mismo te digo con tu pronunciación. No te preocupes por no tener una pronunciación perfecta y no tengas ningún complejo. Te digo lo mismo, lo importante es que te entiendan y entender. Lo demás es regalado. Cuando comienzas a relacionarte con personas no angloparlantes te das cuenta de que todos tenemos nuestros acentos. Los franceses hablan inglés con su acento inglés, los alemanes con el alemán, los holandeses con el holandés… y así todos. No te acomplejes porque tú hables inglés con tu acento original.

Al final la habilidad de hablar solo se consigue hablando con otras personas. Hablar solo ayuda, pero nunca te dará la fluidez que te da formar parte de una conversación real. Si no puedes vivir en un país donde hablen inglés o no trabajas en una empresa internacional, te puedes buscar clases particulares con profesores donde principalmente hagas conversación o puedes buscarte alguna persona que esté interesada en hacer un intercambio. Ella aprende y practica tu idioma nativo, mientras tú aprendes y practicas el suyo.

Y tú, ¿cuál ha sido tu técnica para aprender un idioma? ¿Tienes algún truco o consejo?

Cuánto cuesta tener un coche en Holanda y en Alemania

Feliz año nuevo tengas! Esperemos que este 2022 comience a ser un poco mejor que los dos últimos años que llevamos.

Hace poco me preguntaba alguien cuánto costaba tener un coche en Alemania. No el comprarlo, no el importarlo, si no una vez que ya se está aquí, lo que cuesta tenerlo. Así que pensé en crear una entrada que explique no solo cuánto cuesta tener un coche en Alemania, sino también en Países Bajos.

Tener en cuenta por adelantado dos cosas:

  1. Estamos en Enero del 2022, si estás leyendo esta página en el año 5487, los precios pueden haber cambiado.
  2. Todo esto es teniendo en cuenta que yo vivo en Berlín y he vivido en Haarlem. Los precios en otras partes del país podrían cambiar ligeramente.

Impuesto de circulación

De la misma forma que en España, tanto en Países Bajos como en Alemania se paga el impuesto de circulación. Ese impuesto que pagas por el simple hecho de tener coche.

En este aspecto Alemania es muy parecido a España, tanto en cantidad como en frecuencia. El impuesto de circulación se paga de forma anual. Su cantidad depende también mucho del tipo de coche que tengas: tamaño, motor,… Yo este año he pagado 162.00€ por el mío.

En Países Bajos funciona diferente. El pago es trimestral y la cantidad es elevada, bastante más elevada. Como todo lo que concierne a impuestos en este país. En mi época en Haarlem, trimestralmente pagaba ligeramente un poco más de lo que pago en Alemania anualmente, concretamente 185.00€ trimestrales. Eso significa unos 740.00€ anuales. ¿Cómo se te quedó el cuerpo?

Seguro de coche

En Alemania y Países Bajos, al igual que en otros muchos países, el seguro de coche es obligatorio.

El caso de Países Bajos funciona igual que en España (o al menos ese fue mi experiencia con Allianz). El seguro comienza en el momento que lo contratas y tendrás primas en función de los años que lleves sin siniestros. Para poder demostrarlo deberás pedir un certificado de siniestraliedad a tu compañía de seguros anterior. En mi caso, pudiendo demostrar 6 años sin siniestros (en España no mantienen la antigüedad más allá de los 5 años, así que independientemente de tu historial ese será el máximo de años que podrás demostrar), estaba pagando 77.50€ mensuales, lo que haría un pago anual de unos 930€. Estoy hablando de un seguro a todo riesgo.

El caso de Alemania es ligeramente diferente. El pago se hace desde el 1 de Enero al 31 de Diciembre. Esto significa que si lo contratas con el año empezado pagarás la parte proporcional desde ese día hasta el 31 de Diciembre. El 1 de Enero del siguiente año se te renovará. Por lo demás funciona bastante igual, seguro a todo riesgo (Vollkaskoversicherung) con prima por los años sin siniestro. Este año me lo han renovado por 909.28€ para todo el 2022.

Parking

Esta es la parte más desigual y más difícil de comparar pero… si tienes coche tienes que dejarlo en algún sitio, ¿no? Y según la decisión que escojas tendrá unas consecuencias u otras.

Es más difícil de comparar porque dependerá de muchas cosas. No es lo mismo aparcar en la calle que aparcar en un parking. No es lo mismo que tu vivienda tenga parking incorporado a que tengas que buscar un parking privado. No son los mismos precios en una parte del país que en otra. No es lo mismo el precio de un parking privado en Barcelona que en Rubí, en Berlín que en Leipzig, que en Haarlem o Amsterdam que en Leiden. De la misma forma que las normas para aparcar en la calle son muy diferentes en cada país, región y ciudad.

En Haarlem, si quieres aparcar en la calle necesitas pedir permiso al ayuntamiento. Apenas hay zonas de aparcamiento gratuitas y solo puedes perdir permiso para aparcar en tu zona. El precio, hoy año 2022, es de 205€ o 112€ por año dependiendo de la zona. Siempre para el primer coche, los segundos coches son más caros.

El aparcar en un parking también dependerá de si se trata de un parking público o uno privado. El precio del parking privado en Haarlem en el año 2020 estaba alrededor de los 140160€ al mes. El precio del parking público que teníamos cerca de casa (y donde terminamos aparcando nuestro coche) estaba en 71.84€ al mes. Además, este parking en particular, tenía la opción de que si eras residente de la zona podías apuntarte en una lista de espera para pagar 8.87€ mensuales en vez de los 71.84

En el caso de Berlín, la situación no es muy diferente. Si quieres aparcar en la calle también tendrás que tener en cuenta que la zona en la que vivas se pueda aparcar y que el aparcamiento sea de pago. En ese caso intentaría informarme del barrio en el que vivas o vayas a vivir qué zonas son de aparcamiento gratuito y cuales no. Si te quedase más cerca una zona de aparcamiento no gratuito, no te preocupes, no es tan caro como en Países Bajos. Puedes pedir un permiso en el ayuntamiento que te permita aparcar en la calle y el único coste es el de la gestión de dicho permiso. Eso son unos 20€ y el permiso dura dos años. Es decir, unos 10€ por año y a los dos años deberías volver a realizar la gestión.

En caso de querer aparcar en un parking público o privado los precios son bastante parecidos y estos puede ir alrededor los 120€160€ al mes.

Gasolina

Finalmente la gasolina. Ese mal tan necesario si quieres conducir un coche.

Tomando como referencia Gasolina super 95, Países Bajos vuelve a ganar por diferencia en el precio del combustible.

A fecha Enero del 2022 el litro de la gasolina lleva ya unos cuantos meses alrededor de los 2€. En Alemania está ahora en torno a los 1.6€ el litro.

Estos son los gastos más básicos que se suelen tener en un coche. No he tenido en cuenta otros gastos como las visitas al taller, la inspección técnica periódica o el préstamo que puedas pagar por el coche.

¿Echas en falta algún gasto?

El Choque Cultural Inverso

Mural en Rubí, mi ciudad natal

Finales de Junio de 2012. Llevamos 6 meses en Londres, pero ya estamos preparando una nueva mudanza. Ésta, de vuelta a nuestra Barcelona. En Febrero de 2011 habíamos salido de Barcelona camino de Haarlem. Un año después, en Febrero de 2012, nos mudábamos de Haarlem a Londres. Medio año más tarde nos estamos preparando para una tercera mudanza, esta vez de vuelta a Barcelona. El 17 de Julio el camión vendrá a recoger nuestras cajas y nuestro avión camino de Barcelona estará despegando desde Heathrow.

Volvemos a casa, a nuestra casa. Al mismo lugar donde vivíamos y que dejamos atrás hace año y medio. Misma ciudad, mismo barrio y misma gente. Volvemos a nuestro entorno, a nuestra cultura y con la gente que nos ha visto crecer y/o madurar. Retomamos la vida que dejamos atrás hace año y medio.

Eso pensábamos nosotros en aquel 2012. Pensábamos que volver un año y medio después al mismo lugar sería volver a retomar las misma vida que habíamos tenido hasta el día que nos marchamos.

Nunca habíamos escuchado hablar del Choque cultural inverso y lo estábamos infravalorando.

Seis meses más tarde de ese día de Julio estábamos en una fiesta con un grupo de gente que conocíamos. Conocíamos a la gran mayoría. Desde hacía muchos años. Pero estábamos incómodos, descolocados y fuera de lugar. Hubo momentos en los que pensé que qué hacía allí y qué hacía que no me marchaba para casa. Sentía que no pertenecía a ese grupo.

Eso fue ese día, seis meses más tarde, pero fue una sensación que tuvimos muchas veces. Qué hacíamos allí, por qué habíamos vuelto, si habíamos hecho bien, eran preguntas que nos hicimos muchas veces. En el fondo de nuestras cabezas volver a Haarlem era una opción que no llegamos a descartar. Laboralmente me fue muy bien en Barcelona y nunca lo hicimos… durante unos años.

Como dice mi madre nos gusta hacer las maletas y marcharnos más que a un niño un caramelo.

Cuando sales de tu país y te vas a vivir a otro lugar, siempre se produce un choque cultural. Dependiendo de la diferencia cultural de ambos lugares el choque será más o menos traumático, pero nunca pensamos que el choque se produciría al revés.

Cuando lo intento explicar a alguien, siempre lo explico como si fuese una maquinaria. A medida que vas creciendo te vas rodeando de tu gente: pareja, familia, amigos, compañeros de trabajo… Entre todos formais una máquina de la que cada uno es un engranaje. Pero todos los engranajes encajan a la perfección. Costumbres, hábitos, valores, horarios,… Con el paso de las semanas, meses y años los habéis hecho encajar.

Cuando te marchas, tu engranaje se sale de la máquina. Pero la máquina sigue en marcha. Se adaptan los engranajes sin ti y sigue en marcha. Tu te ajustas a los engranajes de otra máquina diferente. Cuando intentas volver el hueco donde estabas no está y necesitas buscar un hueco nuevo.

La vida ha seguido mientras tú no estabas y tu vida ha seguido un camino diferente al que tenías antes. Habéis empezado nuevos hábitos y costumbres, alguien se ha mudado, tienen nuevo trabajo, nuevas aficiones, o ya no les gusta el vino… Y así todo el mundo… y así tú.

En el fondo, es simplemente la vida misma. La experiencia y el cambio continuo. Solo que cuando formas parte de ese engranaje no eres tan consciente. Se llama cambio y vivimos en continuo cambio.

Estando fuera, en otro país estás expuesto a otra cultura diferente a la tuya. Y una cultura no es más que otro prisma desde el cual ver la vida. Cuando te expones a esa cultura sucederán dos fenómenos.

Por una parte verás otras formas de ver, vivir y experimentar la vida. La que te ofrece la nueva cultura. Algunas te gustarán y otras no tanto. Las que te gusten las aceptarás como tuyas.

Por otra parte te desarraigarás y extraerás a otro plano que te permitirá ver tu cultura origen desde fuera. Serás consciente de las cosas que habías aceptado por normales y no eran más que una forma de ver la vida en un lugar concreto. Y lo mismo, algunas las aceptarás y otras las rechazarás y cambiarás. Tienes el super poder de ver tu cultura de origen desde fuera.

Esto paga un precio cuando vuelves, ya que chocas.

Este mes de agosto, aprovechando una mejor situación de la pandemia y que hacía 2 años que no bajábamos a Barcelona, fuimos 3 semanas a visitar familia, amigos e irnos de vacaciones. Tres semanas en España.

Me di cuenta de cosas de la cultura española que nunca antes había sido tan consciente. Cosas que no me gustan ahora.

Nosotros tardamos unos 6 meses, en aquel 2012, a adaptarnos a nuestra nueva vida de vuelta a Barcelona tras 18 meses viviendo entre Haarlem y Londres. Pero hemos conocido gente que tras pasar muchos años fuera, la vuelta les costó años adaptarse. Hay gente que tardó años, otros que difícilmente ha llegado a adaptarse del todo.

Cuando vuelves debes comenzar un proceso de readaptación a una nueva vida. Una vida que pensabas que iba a ser la de siempre, pero que es otra.

¿Has vuelto de forma permanente o temporal a tu origen? ¿Has notado esta sensaci´ón de choque cultural?

Bonus track cheesecake

Oroma Coffee – Calafell

Para el bonus cheesecake de hoy nos iremos hasta Calafell, una pequeña población costera en la provincia de Tarragona con pasado pesquero. Hoy en día, a pesar de seguir teniendo una Cofradía de Pescadores y de tener cierta cultura pesquera, es principalmente conocida como un destino de vacaciones familiares.

La cafetería en cuestión se llama Oroma Coffee y se encuentra en el paseo marítimo de Calafell, justo en frente de la caseta de la Cofradía de Pescadores (como se puede observar en la foto de arriba)

En Calafell puedes encontrar lugares de muy buenas tapas, grandes arroces y sabrosas fideuas, pero no suelen abundar los lugares de buenos cafés y pasteles. Oroma es uno de estos pocos lugares. Los cafés son bastante buenos, tienen una interesante y variada selección de sabrosos pasteles, el servicio ha sido bueno siempre que hemos ido y, si llegas con tiempo, podrás disfrutar de sus Rollitos de Canela.

¿Os sentís integrados?

Haarlem – Photo by peter_hessels on Foter.com

Al poco de llegar a Países Bajos por primera vez, en el 2011, alguien me dijo (pido mis disculpas a ese «alguien», pero no recuerdo quién fue):

«Aquí en Holanda no es fácil integrarse. Los holandeses son gente muy abierta y amable. Fácilmente te crearán conversación, se interesarán por tí, quién eres, de dónde eres, porqué estás aquí,… pero ya está. No pasarán de esta conversación superficial y de fachada. No profundizarán. Es difícil tener amigos holandeses y, por lo tanto, integrarse. Son muy reservados a salir de su ya existente círculo de amistades. Eso sí, si consigues hacer amistad con un/a holandés/a, tendrás amigo para toda la vida.«

Después de un año viviendo en Holanda no pude más que darle la razón.

Son gente muy amable, te hace la vida fácil como inmigrante, y a la mínima nos preguntaban de dónde éramos, cuánto tiempo llevábamos allí, porqué nos habíamos mudado, si nos gustaba,… Cuando decíamos que éramos de Barcelona, nos volvían a preguntar que qué hacíamos allí. No entendían que fuésemos a un país frío cuando ya teníamos sol y playa. Como si la vida fuese tan simple como para reducirla a sol y playa.

Sin embargo, durante ese año, nuestro círculo de amistad se componía principalmnte de españoles y solo hicimos amistad con dos holandeses:

  • Mi mujer con una chica holandesa que quería practicar su español que había aprendido después de vivir 4 años en Madrid. Hacían tandem hablando en inglés (el idioma que quería aprender mi mujer) y español (el que quería practicar su amiga)
  • La pareja de uno de los españoles que componían nuestro círculo de amistad.

Con el tiempo y ya cuando no vivíamos en Haarlem yo hice amistad con Jorg, al ser ambos aficionados del mismo equipo, el Real Club Deportivo Espanyol de Barcelona.

Los hechos daban la razón a ese «alguien». Primer contacto muy bien, pero después…. nada. Ni trabajo, ni academia de idiomas, ni vecinos,… Nada. Era gente cerrada con la que era difícil integrarse.

¿Cierto?

No tardaría mucho en cambiar de opinión.

Hace poco hablábamos con unos amigos que nos hicieron la pregunta: «¿Os sentís integrados en Alemania? Después de estos años viviendo allí, ¿creéis que estáis integrados? Tenéis amigos alemanes, tenéis relación con vuestros vecinos,…«.

Ellos también son inmigrantes y consideran que, después de cerca de 5 años viviendo en su país de acogida, no están aún integrados.

La turra que di como respuesta es lo que quería escribir en este post.

Playa de la Barceloneta - Barcelona
Playa de la Barceloneta – Barcelona

Después de esa experiencia en Países Bajos, hicimos una corta estancia de 6 meses en Londres antes de volver a Barcelona. Volvíamos a nuestro círculo íntimo. Nuestros amigos, nuestra familia, nuestros vecinos,… La vuelta no fue fácil (ya hablaré en otro post de esto), pero volvíamos a nuestro origen.

Una vez de vuelta empecé a trabajar en King, una empresa internacional. Allí tuve compañeros de múltiples nacionalidades: británicos, suecos, rumanos, alemanes, franceses, norteamericanos,… y obviamente españoles, algunos de otras partes de España.

¿Estaban integrados en Barcelona? Es decir, totalmente integrados. Nunca se lo pregunté, así que solo puedo hablar de lo que observé 🙂

Muchos, después de trabajar más de 4 años con ellos, no hablaban ni español ni catalán. Los suecos solían tener su círculo de amistad con los otros suecos. Los rumanos con los otros rumanos. Parecido con algunos de los británicos.

De entre todos ellos tenía, en particular, un compañero británico al cual consideraba amigo. Trabajábamos juntos y su mujer y la mía quedaban, al menos, una vez a la semana para tomar un café y charlar. De vez en cuando quedábamos para cenar juntos todos, tomar una copa, venían a casa o íbamos a la de ellos. Aún así, su círculo de amistad estaba formado por otros inmigrantes. Un grupo de inmigrantes que llevaban a los hijos a la misma escuela y habían hecho su propio círculo de amistad.

De nuevo la misma historia, un grupo de inmigrantes en Barcelona que se juntan para formar el círculo de amistad entre ellos.

Independientemente de la personalidad de los habitantes de un país. Independientemente si son tan abiertos como los holandeses, tan reservados como los alemanes, tan alegres como los andaluces, tan… tan… como los ingleses. Los locales, los «autóctonos» ya tenemos nuestros círculos íntimos. Tenemos nuestras familias, tenemos nuestros amigos de toda la vida. Ya tenemos nuestro propio círculo de amistad. Podremos a veces extenderlo con compañeros del trabajo, con compañeros del gimnasio o con los que sales a correr. Podrás construir círculos paralelos. Pero los que hemos nacido y crecido en un lugar, crecemos con nuestro propio círculo. Por eso, creo, que el de fuera tendrá más difícil llegar a ese punto de integración.

Independientemente de lo reservados que sean los holandeses, como me dijo aquel «alguien», cuando yo llego ellos ya están allí. Ellos ya tienen su círculo de amistad e influencia. Ellos no tienen la necesidad de hacer amistad. Yo soy el que llega nuevo, el que no conozco a nadie y no tengo amistades. Yo seré el que se encontrará con el esfuerzo de crear ese círculo en un lugar, donde todo el mundo, ya lo tiene montado.

Al final del día ellos se van a su casa a tener su vida. Y tú, tú intentarás montar tu círculo íntimo, muy probablemente, con otros inmigrantes que están como tú.

Y tú, ¿qué opinas? ¿te sientes integrado?