Ruta por el sur de Alemania

Alemania es bastante grande, por lo que según dónde te quieras desplazar te robará una parte importante de tu tiempo. Por ejemplo München está a unas 6 horas en coche, o Freiburg a unas 7. Sí, ya lo sé, podemos ir en avión y llegar en sólo 1 hora o 2, pero ya que bajamos mejor visitamos la zona, ¿no? Por eso desde que llegamos a Berlín nos propusimos hacer una ruta por el sur de Alemania. Especialmente por los estados de Baden-Württemberg (y su famosa Selva Negra) y Bayern. Finalmente este mes de agosto pudimos dedicar 10 días para hacer esta ruta:

DÍA 1:

Nürnberg: El primer día de la ruta salíamos de Berlín para llegar, después de aproximadamente 4 horas en coche, a Nürnberg (Nuremberg en castellano 🙂 ), ya en el estado de Bayern. Ese día hacía un poco de fresco y llovía un poco, pero no nos impidió el poder pasear y conocer la ciudad (el único momento que teníamos ya que a la mañana siguiente partíamos hacia Stuttgart). Probablemente la ciudad no tenga mucha cosa más allá de la plaza del mercado y el castillo, pero es una ciudad que me pareció bonita, tranquila y que merece la pena visitar. Entre las ciudades alemanas que más me ha gustado hasta el momento.

DÍA 2:

Rothenburg ob der Tauber: La mañana siguiente ya salíamos dirección a Stuttgart, nuestra siguiente parada, haciendo algunas visitas por el camino. La primera fue la de este pequeño pueblo, todavía en el estado de Bayern. Uno de los muchos que forman la famosa Romantische Strasse. Un pueblecito que todavía mantiene su aspecto medieval y que merece mucho la pena visitar, por pintoresco. Uno de los pueblecitos, de Baviera, favorito para turistas y fotógrafos.

Schwäbish Hall: De Rothenburg nos fuimos directamente a este pueblo, ya en el estado de Baden-Württemberg, también de estilo medieval (como casi todos los de la zona). Allí no comí una tarta de queso, pero si que me comí un pastel Selva Negra (típico de aquella zona), en la Conditorei Ableitner, que no sé si será el mejor que se puede encontrar, pero si que es el mejor que yo he comido hasta el momento

Stuttgart: De allí nos fuimos directamente a Stuttgart, la que se dice es la puerta de entrada a la famosa Selva Negra (Schwarzwald en alemán). Esta ciudad no tiene nada en especial, más allá de su ubicación geográfica. Una de las cosas que más impresionan es ver que está completamente rodeada de montañas y ya se puede comenzar a apreciar que estamos entrando en un paisaje completamente increíble y de cuento. De hecho, la Selva Negra fue la inspiración para muchos de los cuentos de los Hermanos Grimm.

DÍA 3:

Hohenzollern burg: Debido a su pasado medieval, toda esta zona del sur de Alemania está llena de pequeños pueblecitos y de castillos, destacando por encima de todos dos: Neuschwanstein y Hohenzollern. Estando este segundo muy cerca de Stuttgart. No entramos. Pensamos que este tipo de cosas se disfrutan mucho más por fuera que por dentro y, sinceramente, impresiona ir llegando a la zona y ver este castillo imponente en lo alto de la colina, como sacado de una película de la Edad Media.

Gegenbach: Aunque suene raro, incluso te puedes cansar de ver todo el rato cosas bonitas y eso es lo que pasa con los pueblos de la Selva Negra. Esta zona está llena de pequeños pueblecitos pintorescos de aspecto medieval, por lo que decidimos visitar unos pocos para no tener sobresaturación de pueblecitos medievales pintorescos. Me cuesta recordar éste 🙂 Aún así, si estáis por la zona seguro que merece la pena visitarlo 😀

Freiburg: Y llegamos a Freiburg, una ciudad de la que no queríamos marchar. Nos hubiésemos quedado a vivir allí. Es una ciudad universitaria muy cercana a la frontera con Francia, cuyo centro histórico está muy bien conservado. Es, hasta el momento, la ciudad alemana que mayor uso de bicicletas hemos visto, estando muy cerca al estilo holandés. Se encuentra en plena Selva Negra. Todo esto hace que sea una ciudad con un gran ambiente alegre, relajada y que te atrapa desde el primer momento que la pisas. De lejos, para mí, la mejor ciudad de toda la ruta que hicimos y, probablemente, la que más me ha gustado de Alemania, por el momento.

DÍA 4:

Schluchsee & Titisee: Desde el momento que llegas a Stuttgart comienzas a ser consciente de la inmensidad de la Selva Negra y el porqué de su nombre. Realmente ni es Selva ni es Negra, pero le pusieron ese nombre por su densidad de vegetación que difícilmente deja pasar la luz del sol. No deja de impresionarte por cada metro que recorres a través de ella. Titisee es el lago más famoso de esta zona, pero si vais justos de tiempo os recomiendo que os lo salteis. Imaginaros cualquier pueblo típico de playa, al estilo Lloret o Salou, pues eso es el Titisee pero en lago. En cambio, sí os recomiendo que paéis por el Schluchsee, que sólo está unos pocos kilómetros, es un lugar igual de impresionante, pero mucho más tranquilo. Relajante e hipnotizante la belleza de la naturaleza que lo rodea.

Triberg: Triberg tiene poco que visitar más allá de estar rodeado de montañas y unas cataratas que al final no vimos porque ya íbamos justos de tiempo y no queríamos pagar los 5 euros que costaba la entrada para no poderlas disfrutar tranquilamente.

Colmar: Aprovechando que Freiburg está a muy pocos kilómetros de la frontera con Francia, más concretamente con la zona de la Alsacia, pensamos que sería buena idea hacer una escapada a este pueblo, uno de los más famosos de la zona. Si estáis por el área, no dudéis ni un momento en visitarlo y, especialmente, su zona conocida como Little Venice. No os arrepentiréis, seguro.

DÍA 5:

Bodensee: Llegó el momento de dejar la Selva Negra 🙁 para volver a la zona de Bayern, no sin antes pasar por otro lago, BodenseeLago Constanza, como se conoce en castellano. Otra vez la falta de tiempo no nos permitió disfrutarlo tranquilamente, pero si que paramos a disfrutar del entorno, el calorcito, comer e, incluso, una siesta calló 😀

Marktoberdorg: En nuestro camino a Munich hicimos noche en este pueblo. No por nada en especial, pero era donde encontramos los apartamentos más baratos y estaba cerca de lo que queríamos visitar en la zona. En sí, no tiene demasiada cosa, pero si algún día os dejáis caer por aquí os recomiendo que cenéis en el restaurante Gasthof zum Hirsch.

DÍA 6:

Füssen: En esta zona, Füssen es casi visita obligada pero, sinceramente, no tiene demasiada cosa. Hay pueblos más bonitos que visitar y para evitar el empacho de ellos en mi opinión te los puedes saltar.

Innsbruck: Dada su cercanía a la zona decidimos dar el salto a Austria y visitar Innsbruck. El pueblo en sí nos lo podríamos haber evitado, pero no el cruzar los Alpes para llegar hasta a él. IMPRESIONANTE. Merece la pena los kilómetros hasta llegar a Innsbruck sólo por disfrutar el impresionante paisaje de los Alpes austríacos.

Neuschwanstein: Y esta es la razón por la que vinimos a esta zona. El castillo que empezó a construir Lüdwig II, rey de Baviera, pero que nunca le dio tiempo de acabarlo por su prematura muerte (aún a día de hoy se sospecha que lo asesinaron). Su obsesión por la belleza le llevó a gastarse gran parte de su riqueza en construir castillos, ser mecenas de artistas, … de ahí que se le conociese como El rey loco. Cuando lleguéis al castillo de Neuschwanstein pensaréis que estáis en un cuento o en Disney World y no estaréis tan desencaminados, porque fue en este castillo en el que se inspiró Walt Disney para diseñar la imagen de la empresa. El mejor sitio para poder contemplar y disfrutar de él es subir hasta Marienbrücke. Da mucho canguele, pero merece mucho la pena. Las imponentes vistas del castillo y de todo el paisaje que se extiende tras él.

DÍAS 7 a 9:

München: Munich no es una ciudad pequeña que se pueda recorrer en una tarde o un día, así que, tristemente, una vez llegamos aquí tuvimos que decidir si invertíamos los 3 días en visitar la ciudad o en descubrir la zona de los Alpes. Finalmente pensamos que merecía la pena descubrir la ciudad. A mí me estresó mucho porque había más turismo del que puedo soportar, pero aún así es una ciudad muy bonita. No tanto como Freiburg, para mi gusto. Como nota curiosa, si pasáis por esta ciudad os recomiendo que paséis por el English Garten, una zona verde gigantesca donde los locales (y no tan locales) van a hacer picnic, descansar y refrescarse. Pero más concretamente, en la zona de los surfistas. Un trozo del canal que cruza este jardín es usado por surfistas que aprovechan la fuerte corriente que tiene.

Dachau: Dachau está a unos pocos kilómetros de München y a sus afueras el famoso centro de concentración utilizado por el partido nazi. Este lugar merece un post propio que escribiré más adelante pero sólo diré que es una visita IMPRESCINDIBLE. Eso sí, prepárate a pasar rato no muy agradable.

DÍA 10:

Nürnberg: Para no hacer tantos kilómetros desde Munich a Berlín, decidimos hacer parada de nuevo en Nürnberg. Suerte de dicha decisión porque encontramos mejor clima que el primer día y nos permitió disfrutar de la ciudad en su totalidad. Además tuvimos la suerte de encontrar que estaba celebrando un festival de músicos en la calle lo que hizo la visita más encantadora. Igual que tengo claro que me quedo como Freiburg como ciudad favorita, no tengo muy claro si quedarme con Nürnberg o München en segundo lugar.

Bamberg: Otra ciudad bonita que visitar en la Romantische Strasse. Pero el excesivo calor que nos hizo y la falta de tiempo no nos permitió disfrutar la ciudad como se merece, pero si estáis por la zona os animo a que os paséis. No os arripentiréis.

Después de una semana haciendo ruta por el Sur, puedo decir que no me ha decepcionado en absoluto. Desde que llegamos a Alemania tenía ganas de visitarlo y las expectativas han sido más que satisfechas. Más bonito e interesante que el norte.

Si pongo una pega al viaje sería la organización. Aunque estoy satisfecho con los lugares visitados, hemos querido abarcar demasiado en tan poco tiempo y, en algunos, momentos no hemos podido quedarnos más rato en lugares que nos gustaban o se merecían disfrutarlos más porque debíamos continuar con nuestro viaje. Pero la zona no la tenemos tan cerca de Berlín y queríamos aprovechar la ocasión para poder conocer el sur en la mayor extensión.

Dos cabritos en Poznan

Son las 11:45 de la mañana y nos presentamos frente el ayuntamiento de Poznań, tal y como indicaba la página web. La chica que va a ser nuestra guía está allí y al poco rato empieza la explicación. Nos explica el origen de Poznań, de la leyenda que habla de su fundación. Llevábamos allí ya cerca de 10 minutos y estaba bastante abstraído de mi alrededor, sólo pendiente de la explicación de nuestra guía. En un momento dado, me giro a decirle algo a Nadia y de pronto me doy cuenta que la plaza del mercado de Poznań está llena de gente. ¿De dónde ha salido de pronto esta gente? ¿Vienen todas estas cientas de personas a hacer el tour con nosotros? Puede ser un poco caótico…

Cada día, a las 12.00 del mediodía, salen dos cabritos de la torre del ayuntamiento de Poznan a chocar sus cuernos. Una de las grandes atracciones de esta ciudad.

Explica la historia que hace muchos años, el alcalde de la ciudad organizó una cena multitudinaria, con todo el pueblo, para celebrar la instalación del nuevo reloj de la ciudad. El cocinero, en un momento de mala suerte, quemó toda la carne y, para salir del paso, mandó a un ayudante a salir a la calle y traerse los dos primeros animales que encontrase. Que fueron, probablemente lo hayas adivinado a estas alturas, dos cabritos. Pero cuando no tienes el día, no tienes el día y los cabritos se le escaparon, subiendo a la torre del ayuntamiento y empezando a pelearse.

Más allá de enfadarse y entrar el cólera, el espectáculo le hizo tanta gracia al alcalde que decidió que, desde ese momento, los dos cabritos serían la imagen de la ciudad y, para conmemorar ese día, cada día a las 12.00 los cabritos saldrían de la torre a pelear.

P.D.: Esta vez no tengo ningún cheescake que recomendar, ya que el único que probé fue en un Costa Coffee que hay en la plaza del mercado y no es muy bueno. Pero si que aprovecharé para recomendar en el restaurante que cenamos: Papierówka.

P.D2.: También os recomiendo que probéis el croissant típico de la zona. Que sólo comparte, con el clásico francés, el nombre.

Quintana Roo

Haciendo paddle surf en una de las playas de Tulum

Cuando llegamos a Berlín y empezamos a averiguar el invierno que había por aquí decidimos que enero o febrero podrían ser unos buenos meses para tomar unas «vacaciones de verano». Ir un par de semanas a algún lugar de sol y playa con lo que, sumado a las Navidades en Barcelona, ya íbamos rompiendo un poco con el invierno y no se hacía tan largo como todo el mundo nos avisaba.

Casi en el último momento de los días que habíamos seleccionado para marcharnos decidimos que iríamos a Mexico, al estado de Quintana Roo y, más concretamente a la zona de la Rivera Maya ya que, después de consultar en varios sitios, era el único lugar, por nuestro presupuesto, donde se aseguraba lo que buscábamos: sol y playa. La idea inicial no me convenció mucho. Últimamente estamos muy acostumbrados a hacer vacaciones de apartamento, coche y visitar lo que podemos y la Rivera Maya me sonaba a estar todo el día tumbado en la playa sin parar de comer y beber. ¿Irme a la otra parte del mundo para hacer lo que puedo hacer en unos meses en Europa? Pero no podía estar más equivocado.

La primera decisión que tomamos fue que no íbamos a contratar ninguna de las muchas excursiones que te ofrecen las decenas de agencias turísticas que hay tanto aquí, como allí en Mexico. Alquilaríamos un coche y haríamos las visitas por nuestra cuenta. Esto nos aportaba dos importantes ventajas. La primera es el precio, ya que por el precio de un día de excursiones los dos (una media de 100€ por excursión y persona) nos pagábamos dos días de coche (alquiler y gasolina incluidos). La segunda es el ritmo, ya que ir por nuestra cuenta nos implicaba ir donde queríamos, cuando queríamos, estar el rato que queríamos y comer donde queríamos. Estas excursiones pre-cocinadas son muy cómodas y no te tienes que preocupar de nada pero todo está cronometrado y no nos gusta viajar así.

Inicialmente no teníamos muy claro que hubiese sido una buena opción pero, una vez realizado, puedo decir que es la mejor opción que podríamos haber tomado. Os lo recomiendo y si alguna vez vais por aquella zona es una alternativa interesante. La más interesante y recomendada, diría yo.

¿Qué visitamos una vez allí?

Tulum: Es un pequeño pueblo costero muy cerca del hotel donde estábamos alojados. Tiene unas ruinas mayas muy importantes que merece la pena visitar. Pero sobre todo increíbles sus playas. Dando vueltas por el pueblo todavía se nota la evolución y transformación que está sufriendo y en cuestión en no muchos metros se mezcla la parte más turística con el antiguo pueblo. Debido al crecimiento turístico de los últimos años ha pasado de ser un pequeñito pueblo de carretera a ser una ciudad considerable.

Playa del Carmen: Probablemente la ciudad más importante y conocida de la zona y segunda más importante de la costa, después de Cancún. Se encuentra a unos 65 kilómetros de Tulum. Aquí se nota mucho el paso del turismo, principalmente occidental. En los últimos años ha pasado de ser un pequeño pueblo costero de pescadores a ser una ciudad de unos 150.000 habitantes. Su famosa larga 5º Avenida está plagada de restaurantes estilo americano, grandes marcas comerciales americanas y europeas (tipo HM), muchas empresas vendiéndote excursiones y mucho, mucho, mucho turista paseando.

Cenotes: Los cenotes son una especie de pozos naturales o ríos bajo tierra, de agua dulce donde, en la mayoría de casos, uno se puede bañar. Concretamente fuimos al Gran Cenote ubicado en Tulum y al Cenote Azul ubicado en la carretera de Tulum a Playa del Carmen, aproximadamente a medio camino. Son lugares impresionantes de obligada visita cuando uno va a Mexico.

Bacalar: Se trata de una pequeña población al sur del estado de Quintana Roo, casi haciendo frontera con Belice. Siendo uno de los últimos municipios de Mexico. Allí, entre otras se puede encontrar la Laguna Bacalar, también conocida como la Laguna de los siete colores, por la multitud de diferentes que se combinan entre la propia laguna y la naturaleza que la rodea. Según nos explicaron la mejor época para ir suele ser abril-mayo donde, además de disfrutar de un buen baño, se pueden visionar aves como pelícano o tucanes.

Chichen Itza: Es la más famosa de las pirámides mayas y considerada una de las maravillas mundiales. Está ya en la provincia del Yucatán, cerca de la ciudad de Valladolid. Está en muy buen estado de conservación, junto con otro conjunto de restos de arqueología maya. Impresiona verla en persona y su tamaño. El mayor problema es lo exageradamente turístico que se ha convertido el lugar. Decenas de autocares con decenas de turistas, cada uno, que no paran de pasar por allí. Todo el recinto (cerrado) está plagado de tenderetes de productos, supuestamente, artesanales.

Valladolid: Ciudad colonial de la provincia del Yucatán a no muchos kilómetros de Chichen Itza. Es curioso pasarse por allí para poder visitar otra ciudad mexicana, pero se ha vuelto demasiado turística. No estuvimos mucho rato en dicha ciudad y como anécdota explicar que terminamos comprando, en una tienda local, un mantel de hule con estampado típico mexicano que estuvimos durante mucho tiempo queriendo comprar tanto en Barcelona como ahora en Berlín.

Holbox: Es una isla al norte de la provincia del Yucatán, bastante cerca de Cancún. Se llega a través de un Ferry que hay que coger en la población de Chiquilá. Si el paraíso existe Holbox debe estar en él. Hay turismo, pero todavía no ha llegado el turismo masivo y sigue siendo un lugar bastante virgen y paradisíaco. Una de las cosas más curiosas de Holbox es que casi no hay coches y todo el mundo se mueve por la isla en coches eléctricos de golf. Incluso los taxistas. Incluso los coches de alquiler.

¿Qué nos quedó por visitar?

Isla Contoy: Está también en el norte de la península y es un lugar aún más virgen que Isla Holbox. Sólo está permitido el acceso a 200 personas por día a través de un ferry que se puede coger en Isla Mujeres o Cancún.

Río Lagartos: población costera en el norte de la provincia del Yucatán, que varias personas nos aconsejaron visitar pero ya no tuvimos tiempo.

Mérida: Capital del estado del Yucatán, que también nos aconsejaron pero que tampoco nos dio tiempo de visitar.

Cobás: A unos 45 km de Tulum se encuentra el municipio de Cobán el cual alberga también ruinas mayas las que incluye una pirámide al estilo Chichen Itzá. Según nos explicaron e información que buscamos, esta pirámide es incluso más grande que la de Chichen Itzá, se puede subir a ella y es mucho menos turística.

Buceo: Tortugas, arrecifes, barreras de coral, tiburón ballena en Isla Holbox… El Caribe es rico en su flora y fauna marítima. Hay infinidad de excursiones que te llevan a hacer snorkel, buceo, bautismos de buceo… Me quedé con las ganas de hacer alguna de ellas pero íbamos cortos de tiempo.

Y, en general, poder visitar más cada una de las zonas que pudimos visitar. Pudimos visitar todo con tranquilidad y a nuestro ritmo, pero cuando tienes sólo 5 días de coche, te alojas en un único hotel y muchos de los lugares los tienes a unas 3 horas en coche desde el hotel, se hace complicado.

Sin lugar a dudas, es un lugar que nos ha encantado y que repetiremos la visita. La próxima vez montándonos una ruta de antemano y no alojándonos en un único hotel. Si no ir cambiando a hoteles de cada zona.

Y, como buscábamos, hemos vuelto con más energía, más Vitamina D y, sobre todo, con dos semanas menos del invierno berlinés 🙂